2/11/15

"La tinaja" de Salarrué

Junto al remanso del crepúsculo, los volcanes eran tetuntes oscuros. Como una tinaja de barroquemado, la noche se hundía en el agua dorada, descurriendo estrellas por el flanco. En aquel callar detren descarrilado, los árboles se oiban shushushar con un frescor melodioso de pasadero de acequia.Viraba el mundo de bordo, como para echar el ancla en el tranquil projundo del corazón.

—Pabla...

La Pabla hundió más la cabeza en el refajo. Sus trenzas prietas resbalaron hasta tocar el suelo,dionde chupaban, como ráices, la idea de un morir, con mucha tierra.

—Testoy hablando...

—¡Irte, irte de mi lado, engrato que me bis arruinado!

—¡Pero, si nues nada, usté; no siamelarchiye, ya le va pasar!...

—¡Sí, pue, le va pasar pue!, ¿y nués casado, pue?...

—Sí, pero yo a vos te quiero y tiastimo, no siapesare por babosadas.

El llorido arrastrón de la india corría, como un hilito de dolor, sobre el silencio ricién arado. Ellucero, sobre el cerro cercano, mirándolo fijo, gotiaba sangrita.

El indio la envolvió por la espalda y confundió con las deya sus crenchas lacias. Al óido, muy bajito, le dijo:

—¿No me quiere, pue?

El llanto se agravaba. Los pechos de mango maduro de la Pabla, bogaban debajo del huipil,subiendo y bajando tembeleques, como las frutas que el río mete en las cuevas de las pozas.

—¿No me quiere, pue?... ¿No me quiere, pue?...

Las manos alfareras del indio iban apretando, torneando, deslizándose inspiradas sobre el barrocálido de la esclava. Ella, ya sin gemir, alzaba la cabeza llorona y abría anhelosa la boca, con un pasmode renuevo, dejándose llevar por la corriente, en vuelcos de ahogada. Se desmayó en sus hombros,entornados los ojos borrachos de lágrimas, y desflorada la boca de fruta picada por los pájaros. Él ladesgajó de la tierra como de un racimo y, con la precisión de la costumbre, tomándole el refajo por la punta, la mondó como a un plátano. Su desnudez era apretada y mielosa.

* * *

La tinaja de la noche se había rajado al flanco y el agua de oro descurría, encharcándose al oriente.Una brisa morada bailaba desnuda en la playa oscura, antes de echarse al agua. La frente del cerro palidecía, avizorante ante la inundación del cielo. Un projundo frescor oloroso, brotaba a borbollones dela tierra. La Pabla se tapó la cara con el yagual moreno de su brazo:

—¡Irte, irte de mi lado, engrato que me bis arruinado!

Cuentos de Barro es un libro del autor salvadoreño Salvador Salazar Arrué (1899-1975). Publicado por primera vez en 1933 El libro es una colección de cuentos relacionados con la historia de El Salvador.
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