Gracias Claribel Alegria por tu poesia, por tus palabras, por tu compromiso, por tu paz, por tu libertad, por toda tu vida...
La poeta nicaragüense Claribel Alegría, ganadora del premio Reina Sofía, falleció este jueves 25 de enero de 2018. Claribel Alegría, de 93 años, fue galardonada el pasado año con el XXVI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana que conceden la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional. Sus cualidades en el arte de escribir le valieron otros importantes premios,
como el de Poesía Casa de las Américas, y menciones, como la del
Festival Internacional de la Poesía de Granada, que en su VII edición le
rindió un homenaje exclusivo.
Cultivó varios géneros literarios, entre los que fundamentalmente se encontraban la poesía, la narrativa y el ensayo.
Miembro de la llamada Generación Comprometida, nacida en Estelí (Nicaragua) en 1924 y residente en El Salvador desde que era una niña, Alegría mantuvo durante toda su carrera su compromiso con la resistencia no violenta, en contra de los regímenes dictatoriales y de las guerras e injusticias sociales.
Claribel siempre afirmó que se sentía salvadoreña porque desde muy pequeña se fue a vivir con sus padres a El Salvador. En este lugar le ocurrieron posiblemente las cosas que más la marcarían, como el haber presenciado, a los ocho años, la terrible masacre y etnocidio de 1932 cometida por el gobierno militar de Maximiliano Hernández Martínez contra más de 25.000 campesinos indigenas en esa tierra; de este hecho hablaría muchos años más tarde en su poesía.
La obra de Claribel se halla impregnada de sentimientos pacíficos y un hondo compromiso con la realidad política y social de todo el mundo; afanosa defensora de la democracia, ha intentado a través de sus letras transmitir actitudes como la tolerancia y el respeto por la libertad y el bien común, denunciando todo aquello que se pusiera en contra de tales principios.
AUTORRETRATO
Malogrados los ojos
Oblicua la niña temerosa,
deshechos los bucles.
Los dientes, trizados.
Cuerdas tensas subiéndome del cuello.
Bruñidas las mejillas,
sin facciones.
Destrozada.
Sólo me quedan los fragmentos.
Se han gastado los trajes de entonces.
Tengo otras uñas,
otra piel,
¿Por qué siempre el recuerdo?
Hubo un tiempo de paisajes cuadriculados,
de gentes con ojos mal puestos,
mal puestas las narices.
Lenguas saliendo como espinas
de acongojadas bocas.
Tampoco me encontré.
Seguí buscando
en las conversaciones con los míos,
en los salones de conferencia,
en las bibliotecas.
Todos como yo
rodeando el hueco.
Necesito un espejo.
No hay nada que me cubra la oquedad.
Solamente fragmentos y el marco.
Aristados fragmentos que me hieren
reflejando un ojo,
un labio,
una oreja,
Como si no tuviese rostro,
como si algo sintético,
movedizo,
oscilara en las cuatro dimensiones
escurriéndose a veces en las otras
aún desconocidas.
He cambiado de formas
y de danza.
Voy a morirme un día
y no sé de mi rostro
y no puedo volverme.
Más entradas en el blog de Huacal sobre Claribel Alegria y sobre su fallecimiento:
A las 11:33 hora local (17:33 UTC) del sábado 13 de enero de 2001, un sismo con una magnitud de 7,7 Mw y una duración de 45 segundos, ocurrido en las costas salvadoreñas, provocó una gran destrucción, principalmente en 172 de los 262 municipios del país, entre los cuales pueden mencionarse: Santa Ana, Jayaque, Comasagua, Nueva San Salvador, San Vicente y San Agustín. Ha sido el más fuerte que ha azotado al país después del ocurrido el 10 de octubre de 1986 provocando un grave daño humano, económico y social a El Salvador.
La sacudida fue equivalente a detonar 160 millones de toneladas de dinamita. La causa del sismo fue el proceso de acomodación de las placas tectónicas "Cocos" y "Caribe", un fenómeno llamado subducción, y cuyo epicentro estuvo localizado en el océano Pacífico, específicamente a 100 kilómetros de la ciudad de San Miguel. El hipocentro estaba a una profundidad aproximada de 39 kilómetros.
El mayor impacto del sismo se dio en la Colonia "Las Colinas" de Santa Tecla donde un alud de 150 mil metros cúbicos de tierra se desprendió de la Cordillera del Bálsamo, sepultando cerca de 200 casas y con ellas muchas personas. Por la envergadura de lo ocurrido, esa zona se convirtió en el principal símbolo del llamado "sábado negro".
944 fallecidos, 193 soterrados, 125 desaparecidos, 5565 heridos, 1 364 160 damnificados, 68.777 evacuaciones, 39 000 desempleos y 24 000 pescadores artesanales afectados. 277 953 viviendas incluyendo 688 soterradas, 32 000 micro y pequeñas empresas destruidas, 1385 escuelas (109 destruidas por completo), 94 hospitales, 1155 edificios públicos, 16 penitenciarías, 43 muelles, 98 monumentos nacionales y aproximadamente la cuarta parte de carreteras pavimentadas. Según informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el total de daños materiales fue de 1255,4 millones de dólares, de los cuales se desprende un total de 823 millones solo para el sector privado.
Este año es muy especial para todas las personas que formamos parte de Huacal ya que celebramos 25 años desde nuestra fundación en el año 1993. Fue en ese lejano año cuando tuvo lugar una estancia solidaria de un grupo de catalanes y catalanas en El Salvador.
Tras conocer aquella realidad, decidimos trabajar conjuntamente para apoyar el proceso de reconstrucción que se iniciaba. La situación abierta tras largos años de guerra nos sensibilizó profundamente sobre la importancia de apoyar los esfuerzos, los proyectos y las ilusiones de la gente y las organizaciones de aquel país que estaban trabajando para reconstruir su futuro en paz y con condiciones de dignidad y justicia social.
La actividad de solidaridad de Huacal se inició pues en 1993 en la Comunidad de Santa Fe en el departamento de Usulután. Esta comunidad está constituida por un grupo de 44 familias de desmovilizados que fueron ubicadas en las tierras de una antigua Hacienda, la Santa Fe, del municipio de San Francisco Javier. Desde entonces hemos colaborado en varios proyectos de desarrollo de la comunidad y hemos podido conocer y participar en toda su evolución.
Durante este mes de enero estaremos realizando diferentes reuniones para definir las acciones, proyectos de cooperación y sensibilización y las actividades habituales de Huacal en la prevención de violencias, la cultura de paz y el desarrollo comunitario así como estamos dibujando las campañas y actividades de commemoración de estos 25 años.
Con estas primeras lineas queremos invitar a todas nuestras amistades y conocidos a colaborar en este año con Huacal, así que cualquier persona que quiere saber más de nosotros o este interesada en colaborar sólo tiene que escribirnos a elblogdehuacal@gmail.com
OS ESPERAMOS !!!! Muchas gracias !!! y pronto tendreís más información sobre los 25 AÑOS DE HUACAL !!!
De las calles de El Salvador a los teatros y de ahí al cine.
Evelyn Chileno,
Magdalena Henríquez, Magaly Lemus, Miriam Santamaría, Ruth Vega, Wendy
Hernández y Egly Larreynaga se ganaban la vida como lo han
hecho tantas mujeres y sus familias durante muchas generaciones:
vendiendo en las calles y mercados de San Salvador. Sin
embargo, decidieron embarcarse en una aventura: formar una compañía de
teatro y llevar a escena sus historias de vida.
Durant los meses de octubre y noviembre de 2017 la compañia salvadoreña "La Cachada" estuvo de gira por Madrid, León, Cádiz, Rincón de la Victoria (Málaga), Sevilla o Segovia con gran éxito de público y crítica.
La obra “Si vos no hubieras nacido“ relata su experiencia de malos tratos, tristeza y las penurias que les tocó vivir. El proceso de creación de la obra no fue tarea fácil y el documental retrata cómo tuvieron que enfrentarse a su pasado y superar sus miedos, sus traumas y sus secretos.
La segunda parte tras este salto a los escenarios de la compañía La Cachada es un documental coral de 85 minutos de duración sobre las cinco vendedoras del mercado durante el proceso creativo de la obra hasta el día del estreno. Un intenso trabajo de más de un año de duración con cientos de horas de ensayos.
Cachada busca ser un documental íntimo y meticuloso
que ofrece al espectador un acceso privilegiado al interior de un
peculiar grupo de teatro, en el que las actrices se enfrentan a un
proceso que marcará un antes y un después en sus vidas.
En la película, que se estrenará el próximo año, participa
como productor André Guttfreund, el único centroamericano que ha ganado
un Oscar.
Observar este proceso permitirá al espectador descubrir la
cotidianidad violenta e invisible en la que viven la mayoría de mujeres
de escasos recursos en El Salvador; y revela la fuerza del teatro como
una poderosa herramienta de transformación social.
“Estaba asombrada por las historias que escuchaba en cada
ensayo, me di cuenta de que este tipo de violencia a la que se han visto
sometidas mis protagonistas desde niñas es desconocida por la mayor
parte de la sociedad", explica la directora de Cachada, Marlén
Viñayo. "En medio de un país tan violento como El Salvador, con la tasa
más alta de homicidios del continente, algunas manifestaciones de
crueldad y algunas víctimas quedan absolutamente invisibilizadas bajo
las expresiones más obvias de la violencia”, añade.
"Decidí que el documental se centrara en aportar una mirada
íntima a la cotidianidad atroz de este grupo de mujeres salvadoreñas y
al proceso – a través del teatro- en el que ellas toman conciencia de
cómo sus vidas han estado marcadas por reiteradas vejaciones y
limitantes que consideraban infranqueables, dándole así visibilidad a
los diferentes tipos de violencia que sufre en silencio un alto
porcentaje de la población femenina salvadoreña", destaca la directora.
Iniciamos el año 2018 con el mismo ánimo revindicativo y solidario y con el mismo apoyo a las mujeres de El Salvador en su lucha por los derechos y las libertades.
Y también queremos mostrar nuestro apoyo a la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico Ético y Eugenésico que desde el año 2009 se enfrenta a la penalización absoluta del aborto ya que tiene grandes consecuencias para la
vida de las mujeres, entre estas: La negación al acceso a la salud:
sobre todo para mujeres jóvenes que viven en situación de pobreza,
la Violación de derechos reproductivos, la Perdida de la presunción de
inocencia, a la libertad, etc.
a) Promover la conciencia ciudadana para cambiar la legislación existente sobre la interrupción del embarazo en el país.
b) Defender legalmente a las mujeres que han sido condenadas o están siendo acusadas por abortos o delitos relacionados.
c) Divulgar en la sociedad, la necesidad de que las mujeres reciban
asistencia adecuada para asegurar su salud sexual y reproductiva, de tal
manera que no recurran a abortos inseguros que ponen en riesgo sus
vidas, etc.
Podeís conocer con detalle sus actividades y campañas en su web y os animamos a difundir su trabajo y defender la libertad y los derechos de las mujeres salvadoreñas: https://agrupacionciudadana.org/
Cientos de medios de comunicación a nivel internacional han informado que el pasado miercoles un tribunal de El Salvador ratificó la condena a 30 años de cárcel a una mujer por aborto, estamos hablando de Teodora (ver entrada).
Desde Huacal queremos mostrar nuestra absoluta repulsa a esta resolución, queremos dar toda nuestra solidaridad a Teodora, nuestro apoyo a TNT, nuestra asociación hermana, en la campaña por la libertad de Teodora y desde este momento animamos a otras entidades, ong's y administraciones a sumarse a esta campaña por la libertad de Teodora que impulsa TNT y otros colectivos sociales, culturales y feministas salvadoreños.
La ONU se ha declarado consternada por el fallo.
El Alto
Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al
Hussein, ha pedido este viernes a El Salvador que levante la prohibición
total del aborto. Desde 1997, El Salvador tiene una de las
legislaciones más duras hacia las mujeres que interrumpen sus embarazos.
La portavoz de ese organismo de la ONU, Liz Throssel, ha
declarado que “es realmente sorprendente, asombroso, espantoso que estas
mujeres sean condenadas por sufrir un aborto espontáneo, por dar a luz
un bebé muerto”.
La portavoz ha recalcado que “básicamente están siendo
condenadas por ser mujeres, por perder un bebé y por ser pobres”.
Throssell ha recordado que al menos 41 mujeres han sido condenadas en
circunstancias similares en la última década.
La organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional calificó la sentencia de "una profunda tragedia".
Según las organizaciones que apoyan a Vázquez, y entre ellas estamos Huacal, Teodora sufrió "una emergencia obstétrica" en 2007 y, sin respuesta del sistema de urgencias sanitaria público, dio a luz en los baños de la escuela en la que trabajaba.
En 2016, Amnistía Internacional le presentó al gobierno 250.000 firmas "exigiendo la libertad" de la mujer. Y
en noviembre pasado, Naciones Unidas pidió a las autoridades de El
Salvador la revisión de los casos de mujeres que cumplen largas penas
por provocarse aborto.
Según la organización salvadoreña Agrupación Ciudadana por la
Despenalización del Aborto, actualmente unas 27 mujeres cumplen penas de
entre seis y 35 años por el delito de homicidio agravado vinculado al
aborto.
El gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén propuso el año pasado impulsar una reforma
para permitir la interrupción del embarazo en casos de que la vida de
la madre esté en riesgo o sea fruto de una violación, pero el proyecto
no ha prosperado en el Congreso.
Así es que El Salvador
sigue siendo junto a Nicaragua, Honduras, Haití, Surinam, Andorra y
Malta uno de los pocos países del mundo que mantienen una prohibición
absoluta del aborto. El país centroamericano tiene desde 1997 una de las leyes más severas para las mujeres que aborten y para quienes las asistan.
El dia siguiente, jueves, el Parlamento Europeo ha pedido liberar a las mujeres de El Salvador encarceladas por perder a sus hijos. En una resolución de urgencia aprobada por amplia mayoría, los
eurodiputados reclamaron asimismo a la Asamblea Legislativa salvadoreña
que lleve a cabo una reforma del Código Penal para despenalizar el
aborto por lo menos en casos de embarazos que suponen riesgos para la salud de la madre, casos de malformaciones, inviabilidad del feto, violaciones e incestos.
La resolución también menciona específicamente que se suspendan las penas para dos casos recientes: Teodora del Carmen Vásquez,
cuya última apelación fue rechazada esta semana y quien lleva ya diez
años en prisión, condenada a un total de treinta, y Evelyn Beatriz
Hernández Cruz, cuya sentencia fue confirmada en octubre pasado.
Votxtothom proposa crear amb urgència un "canvi de legislació que permeti a totes les persones que viuen en un estat votar i ser votades en tots els comicis electorals". Això suposaria desvincular la ciutadania de la nacionalitat i vincular-la a la residència que es tingui reconeguda per l’empadronament.
El passat 1 de desembre es va fer la presentació de la plataforma a les Cotxeres de Sants on es va llegir el manifest unitari, es van presentar els materials de difusió de la campanya a més de fer una taula rodona de debat.
El dret al vot actiu i passiu no ha d’estar lligat a la nacionalitat. Ha de ser inherent a la persona i, en tot cas, vinculat la residència reconeguda mitjançant l’empadronament.
L’article 25 del Pacte Internacional de Drets Civils i Polítics ha de ser aplicable a totes les persones residents en un Estat, independentment de la seva nacionalitat.
Totes les persones residents en un Estat han de gaudir del dret a vot actiu i passiu, a elegir i ser elegides per sufragi en totes les eleccions que se celebrin a qualsevol nivell.
Totes les persones estrangeres a partir dels 16 anys han de tenir dret a vot.
A continuació teniuun video de la campanya per si en voleu fer difusió:
Hoy desde Huacal queremos denunciar una terrible situación que se da en El Salvador del siglo XXI: Al menos 31 mujeres están en prisión en El Salvador por “homicidio
agravado”, acusadas de acabar con la vida de sus hijos tras el parto. El
país centroamericano es uno de los seis en el mundo que prohíbe el
aborto bajo cualquier circunstancia. Esta es la historia de Teodora y “las 17”: salvadoreñas presas por perder a sus hijos por problemas médicos en el momento de dar a luz. Un artículo de Alberto Pradilla para Plaza Pública y publicado también en el diario Público:
Teodora del Carmen Vásquez de Saldaña, de 34
años, cumplió diez de prisión el pasado 13 de julio. Una década entre
rejas acusada de haber matado a su hija recién nacida. Esta mujer lleva
casi 3,650 días encerrada por un delito que siempre ha negado. Su parto,
dice, fueespontáneo y el feto nació muerto. Teodora
cuenta con el apoyo de organizaciones como Amnistía Internacional o
Human Rights Watch, que han lanzado campañas exigiendo su libertad.
El próximo 8 de diciembre, esta mujer humilde,
que trabajó desde muy niña, madre de otro hijo al que apenas ve porque
desplazarse hasta la cárcel es muy costoso, tiene otra oportunidad. El
Tribunal de Segunda Sentencia del Centro Integrado de Justicia Penal
Doctor Isidro Menéndez, de San Salvador, El Salvador, revisará su causa.
Una última opción de abandonar la prisión de Ilopango antes de los 30
años a los que fue sentenciada. Una oportunidad para eludir la pena ya
escrita que dice que recuperará la libertad cuando cumpla 54 años.
Vásquez forma parte del grupo de “las 17”,
como han dado en llamar en El Salvador a las mujeres sentenciadas por
“homicidio agravado”, que es como se tipifica la acusación de,
supuestamente, acabar con la vida de sus hijos al momento del
nacimiento. Sin embargo, ellas alegan haber sufrido complicaciones
obstétricas, problemas médicos al dar a luz. Se les conoce como “Las 17”
porque esos eran los casos de los que se tenían constancia al momento
de comenzar la campaña en 2014, cuando se presentaron otras tantas
solicitudes de indulto al Congreso.
En realidad, son al menos al menos 31 mujeres
las que guardan prisión por casos similares, según datos de La Colectiva
Feminista, una agrupación salvadoreña que defiende los derechos de la
mujer. En las últimas dos décadas, más de un centenar de mujeres fueron
procesadas en El Salvador, uno de los seis países del mundo en los que
el aborto está completamente prohibido bajo cualquier
circunstancia. Aunque la mujer haya sido violada o su vida corra
peligro. Los otros son Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Malta y
El Vaticano.
“Mi bebé ahora tendría diez años, pero las cosas no siempre salen como
una espera”, reflexiona Vásquez desde la cárcel de Ilopango, a 12
kilómetros de San Salvador, la única prisión exclusiva para mujeres en
ese país. Es jueves por la mañana, falta un día para que cumpla una
década entre rejas, y toca talleres. Reclusas de diversos módulos se
reúnen en un patio para preparar la escenificación del musical “Mamma
mía” y elaborar el decorado. Colabora con ellas la oenegé Tiempos Nuevos
Teatro (TNT), que desarrolla diversos programas en prisión. La estancia
es colorida, tiene plantas y una sensación diáfana, todo lo contrario a
las celdas superpobladas en las que se hacinan diariamente. La cárcel
tiene capacidad para albergar a 800 privadas de libertad, pero su población real es de 2,800.
Se trata del centro penitenciario más hacinado de El Salvador. Cuando
pase la mañana, regresarán a ese entorno hacinado y hostil en el que
permanecen la mayor parte del tiempo. No, las cosas no siempre salen
como una espera.
Vásquez vuelve a recordar aquel 13 de julio
de 2007, una historia que ha relatado infinidad de veces a periodistas,
jueces, policías, abogados, activistas. Se encontraba trabajando como
limpiadora en el Liceo Canadiense. Estaba embarazada de nueve meses. A
las 14:00 horas no sentía dolor alguno. Sabía que le tocaría dar a luz
en cualquier momento; estaba pendiente. Una hora después, su jefe la
envió al mercado a hacer unos mandados. Iba con varias compañeras. Fue
entonces cuando comenzaron los dolores.
“Regresé sobre las 18:00 Me dolía la
espalda. No podía enderezarme. Pensé que ya iba a nacer”, explica. Se
sentó en una silla, solicitó un celular y llamó al 911 en varias
ocasiones. Al menos, cinco o seis veces. No llegó nadie. Empezó a
llover. “Me sentía frustrada porque no llegaba nadie”, afirma.
Pidió dinero a su jefe para ir al hospital;
este le entregó US$20. Sola, sentada en una grada, con la bolsa
preparada para ir al centro médico, esperaba que llegaran por ella. Y
nada.
A las 20:00 horas, sintió ganas de orinar,
fue al servicio -en el que no había luz-, se bajó los pantalones y los
calzones y sintió que “algo cayó”. Se desmayó. Tambaleándose, regresó a
la grada, dejando un resto de sangre del que ni siquiera era consciente.
Un empleado del lugar, ya fallecido y que se convirtió en principal
testigo en su contra, encontró el feto y llamó a la policía.
—¿Por qué lo hiciste? —le preguntó uno de los agentes que la rodeaban.
—Has matado a tu bebé. —Le sentenció
—No lo he hecho, —respondió ella.
—Me desmayaba a cada rato. Me subieron al carro y me esposaron, —recuerda.
Un país jurídicamente conservador
El Salvador es un país profundamente
conservador en términos jurídicos. La reforma de su Constitución de
1999, promovida por el partido derechista Arena, “reconoce como persona
humana a todo ser humano desde el instante de la concepción”. Este es el
punto de vista en el que se apoyan los sectores más conservadores y religiosos,
que son muchos, para exigir que se persiga cualquier tipo de
interrupción voluntaria o involuntaria del embarazo. Es un argumento que
puede escucharse igual en Centroamérica, Europa o Estados Unidos. Da
igual que esta posición no esté ni siquiera compartida por la comunidad
científica y que tenga más de debate filosófico. Se trata de uno de los
mantras de los grupos que se llaman a sí mismos “pro vida”. La
Constitución Política de Guatemala hace la misma referencia al igual que
la de Alemania. Lo que diferencia al caso salvadoreño es la aplicación de estas tesis en el Código Penal.
En 1998, la Asamblea Legislativa de El
Salvador reformó este código, para eliminar las causales (malformaciones
graves, violación, peligro de muerte para la madre) que desde 1974
regulaban la interrupción voluntaria del embarazo, e incrementar las
penas. Desde entonces en ese país se persigue a la mujer que aborte, con
penas de entre dos y ocho años de cárcel. Se persigue al personal
sanitario que colabore, con hasta cinco años de prisión. Se persigue a
quien no denuncie a un tercero. También se incluyó el delito de
“homicidio agravado”, que es el que se aplica a mujeres que aseguran
haber sufrido complicaciones en el parto, y que tiene penas de hasta 40
años. Como explica Dennis Muñoz, abogado de la plataforma por la
despenalización del aborto: “es una guerra contra las mujeres”.
Actualmente sólo existe una mujer condenada
por aborto, aunque se encuentra en libertad condicional. La acusación
contra las que ahora están en prisión es de “homicidio agravado”. El
abogado de Teodora denuncia que son estigmatizadas. Que se les
juzga como si fuesen culpables antes incluso de presentar pruebas. Según
Muñoz, “existe una presunción de culpabilidad” y no de inocencia, como
dicta la doctrina jurídica. Víctor Hugo Mata, abogado defensor de
Teodora Velásquez, añade el elemento de clase. “El derecho penal agarra
más a la gente pobre que a la clase media o la rica”, dice. Ninguna de
las mujeres en prisión por problemas obstétricos tenía una posición
económica acomodada.
Teodora Vásquez, dicen sus abogados, es un ejemplo de esta condena previa.
“En el hospital pasé una noche. Estaba
esposada por un pie. Un policía me llamaba ‘perro’ y me insultaba. Me
trató muy feo. Yo me sentía impotente”, cuenta Teodora. Del hospital fue
trasladada a las bartolinas del juzgado, donde permaneció 12 horas.
Antes, los agentes habían avisado a la prensa. La grabaron. La
expusieron. Mientras otras reclusas se preparaban para darle una paliza,
porque ya habían sido advertidas por la televisión, su familia (padre,
madre, hijo), se enteraba de que estaba detenida y que le acusaban de
matar a su recién nacido. Ella apenas había tenido tiempo para darse
cuenta de la situación en la que se encontraba. De estar esperando su
segundo hijo pasaba a encontrarse a las puertas del penal.
Dos versiones, un prejuicio y una autopsia contradictoria
“Me hicieron una audiencia. Me pedían 75 años de cárcel”, recuerda Vásquez.
En este punto, una mujer que acaba de
perder a un hijo, confusa y débil, con problemas de salud (nunca se
determinó cuánta sangre había perdido), se encuentra sentada ante el
juez que, en un primer momento, decidirá si la envía o no a prisión. La
fiscalía la acusaba de la muerte de su hija recién nacida. Necesita un
abogado. Consigue a uno por US$400, pero no le sirve de mucho ya que le
envían a la cárcel a la espera de juicio. “En la audiencia estuvo
presente (el abogado), pero me dijo que si no le daba más dinero, no regresaría”,
recuerda. El letrado le preguntó si tenía un carro o terrenos con los
que pagarle. Ante la negativa, desapareció y nunca más supo de él.
Siete meses después tuvo lugar la audiencia
pública. Como Vásquez no tenía abogado ni podía pagárselo (su padre es
agricultor y su madre ama de casa, por lo que apenas disponen de
recursos), le asignaron uno de oficio. Este dispuso de once horas para
prepararse el caso. Apenas la conoció un día antes. Poco margen para
afrontar un caso en el que la acusada se juega media vida.
Los magistrados José Luis Giammattei
Castellanos, María del Pilar Abrego Archila y Alejandro Guevara Fuentes,
condenaron a Teodora Vásquez a 30 años de cárcel por homicidio
agravado. La acusaban de haber dado a luz a una niña, dejarla en el
retrete y tirar de la cadena.
Los jueces dieron crédito a la versión de
sus acusadores. No creyeron la de la mujer penada que asegura que ella
quería tener al bebé, que se trató de un problema obstétrico, que no
tuvo ayuda para dar a luz, que se desmayó y perdió la conciencia.
La autopsia es la clave para determinar la
causa de un fallecimiento, especialmente si no existen testigos directos
de lo sucedido que puedan aportar en el juicio. En este caso, hay
diferencias entre lo que se firmó en un primer momento y lo que se
afirmó en el proceso legal, ocho meses después. En su primer estudio, el
doctor Alfredo Adolfo Romero Díaz, aseguró que la causa de la muerte de
la bebé era la “asfixia perinatal”. Es decir, un accidente por el cual
la recién nacida deja de recibir aire antes, durante o después
del parto. Luego, prosigue: “El estudio microscópico del tejido pulmonar
reporta los espacios alveolares hay retención de líquidos, los vasos
sanguíneos se encuentran congestionados. Condiciones que son sugestivas
de que el recién nacido nació vivo y posteriormente fallece por una
asfixia perinatal”.
Según esta autopsia, la madre quedaría exonerada del delito.
A pesar de ello, durante el juicio
celebrado en 2008, Romero añadió elementos a su declaración. Ante la
sala, ratificó lo recogido en la autopsia pero añadió que, a su parecer,
“se demuestra que el bebé respiró al nacer, que en el presente caso se
trata de una asfixia mecánica y se encontraron signos de asfixia por
sumersión”.
El abogado Víctor Hugo Mata, que representa
a Vásquez en la vista de revisión, cree que existe una “contradicción”
que no puede utilizarse para condenar a su cliente. “Le ha agregado otro
elemento que no sustenta científicamente. Hay un mal
procedimiento. Ella no fue de ninguna manera, no hubo dolo homicida”,
argumenta. Aprovecha para explicar que este es un caso que, por
desgracia, se repite. “Este es un cuadro típico. Hay un 15 por mil de
partos intempestivos, partos abruptos, no son abortos. Se trata de
partos en una forma involuntaria. Las mujeres, al ir al baño, cuando
están allí, les sale en bloque todo. Y ella en este momento, por el
desgarro, cae desmayada”, dice.
Este es uno de los argumentos que el
letrado utilizará en la vista del 8 de diciembre. Según explica, uno de
los comunes denominadores en estos casos es que, a pesar de no existir
pruebas concluyentes, bastan los indicios para imponer altísimas penas
de prisión.
Que los magistrados hayan aceptado revisar
el caso ya es una pequeña victoria, indica Mata. Su defensa está basada
en siete puntos, los mismos que presentaron ante el Congreso salvadoreño
para reclamar el indulto. Entre sus argumentos, poner en cuestión las
“contradicciones” de la autopsia y denunciar que Vásquez no tuvo
presunción de inocencia, que venía con la sentencia escrita de antemano.
Sobre la posición que pueden tomar los jueces, el abogado explica que
existen tres opciones: que se ratifiquen en su sentencia previa, que
duden y cedan la decisión a otro tribunal o que sean ellos mismos los
que enmienden su propio fallo.
Cihuatán es considerado como uno de los mayores sitios arqueológicos de El Salvador, con una extensión estimada en unos tres kilómetros cuadrados. Se encuentra situado en una loma y un área rodeada por ríos en las cercanías del volcán de Guazapa. El parque arqueológico comprende un área de 75 hectáreas.
Está ubicado en el municipio de Aguilares en el departamento de San Salvador. La ciudad fue construida y habitada entre los años 900 y 1200 d.C. Sus habitantes eran indígenas mayas, pero es posible que hubiera otros grupos étnicos en la ciudad y la arquitectura y artefactos demuestran enlaces fuertes con Centroamérica y el sur de México, sobre todo Veracruz y Puebla.
En su área residencial pueden identificarse barrios que rodean el centro de la urbe. En total los barrios son siete, probablemente hay otros más. Cada uno tiene su grupo de edificios ceremoniales.
El centro de Cihuatán se divide en la Terraza Oeste (la cual era posiblemente el mercado principal de la ciudad), un centro ceremonial y una Acrópolis. La Acrópolis, ya bajo investigación por los arqueólogos de FUNDAR, consiste en un palacio, uno o dos palacetes, un "Gran Salón", y una serie de terrazas al poniente, además de una serie de montículos y una plaza de función religiosa y otras estructuras todavía no investigadas.
Además del centro ceremonial oriente está el centro ceremonial Poniente, donde se han realizado la mayoría de investigaciones. Esta comprende dos juegos de pelota, la pirámide principal -P7, un posible palacio al lado sur de la pirámide principal P-7), así como varias estructuras que eran utilizadas para propósitos ceremoniales; el centro ceremonial poniente se encuentra rodeado por un muro. Las estructuras centrales del centro ceremonial se encuentran entre dos terrazas y el juego de pelota oeste se esparranca el muro.
A la cerámica hecha en Cihuatán se la denomina Fase Cihuatán la cual pertenece a la fase o cultura Guazapa, y se encuentra en gran parte de lo que hoy son los departamentos de San Salvador, La Libertad y Cuscatlán. Las cerámicas principales de la Fase Cihuatán son locales, pero unas vajillas importadas incluyen la cerámica Tohil Plomiza y la cerámica Nicoya polícroma.
Cihuatán fue deshabitado entre los años 1050 y 1100 dC, probablemente debido a las guerras y conflictos de la época , al final la ciudad fue quemada y lo mismo sucedió con las otras ciudades centrales bajo el dominio de Cihuatán (Las Marías, Santa María, Mucuyo, Monte Redondo, La Esmeralda, etc).
Los proyectos de memoria no sólo documentan la verdad, sino también
abarcan agendas más amplias que incluyen la infusión de la memoria en la
cultura política. Instituciones como El Museo de la Palabra y la
Imagen, y sitios de memoria como Perquín y El Mozote, establecen en El
Salvador mecanismos de diálogo y abren espacios de reflexión que
contribuyen a corregir las distorsiones y silencios de la historia
oficial.
La memoria contiene historias que utilizamos para contar nuestras
vidas, y reflejan cómo tomamos decisiones acerca de nuestro
comportamiento político y social. Los recuerdos también juegan un papel
tangible en proyectos de cultura y por lo tanto se convierten en sitios
de conflicto. Por ejemplo, en los materiales redactados como libros de
texto de historia, ciertos recuerdos son considerados “oficiales” y por
lo tanto juegan un papel importante en el desarrollo de la identidad
durante la infancia y la formación de ciudadanía.
En El Salvador,
las recientes revisiones de libros de texto han generado debate sobre la
importancia de la memoria histórica en la democratización. Las memorias
colectivas contienen las maneras de saber y ser que la gente usa para
reforzar su identidad y su comunidad. Estas memorias proporcionan gran
parte del fondo tangible y fondo intangible de nuestra vida cotidiana.
En parte, esto se debe a que la memoria se representa en símbolos y las
personas utilizan una variedad de símbolos para vincular las realidades
personales a las comunales a través de tiempo.
Por lo tanto, la
interpretación de la memoria que hacen los sobrevivientes de la guerra a
través de narrativas sobre sus experiencias de violencia es lo que une
la violencia histórica a la ciudadanía contemporánea. En sus estudios
sobre los movimientos de derechos humanos en Argentina, Elizabeth Jelin
señala que los proyectos de memoria no sólo se ocupan de la
documentación de la verdad, sino también abarcan agendas más amplias que
incluyen la infusión de la memoria en la cultura política. La
facilitación de los enlaces entre proyectos de memoria y la política
sirven aquí como un ejemplo de las limitaciones que el tipo de régimen
de El Salvador enfrenta para abordar la cultura del silencio y el
diálogo. El Salvador encara desafíos en cuanto a la narración de la
memoria, y la historia podría ser utilizada para fortalecer la
legitimidad política.
La guerra silenciada
La
Comisión de la Verdad de El Salvador, establecida por los Acuerdos de
Paz de Chapultepec en 1992, registra casi 14,000 violaciones de los
derechos humanos en su informe, que fue publicado por un comité de la
ONU en 1993. Una semana después del lanzamiento del informe de la
Comisión de la Verdad, la Asamblea Legislativa aprobó una ley de
amnistía que incluye todos los delitos relacionados con la guerra. Por
lo tanto, los procesos de la verdad y reconciliación en El Salvador han
sido limitados por la amnistía, declarada nula el pasado mes de julio.
Por ejemplo, después de la Comisión de la Verdad en El Salvador se purgó
a una gran parte de los militares, pero el tema de la guerra no
apareció en la historia oficial en una manera que enfatiza la injusticia
estructural en el país, ni en los libros de texto de historia
utilizados en el sistema de educación pública en El Salvador.
Los tomos Historia 1 y 2,
elaborados en 1994, presentan una imagen de la guerra que conforma la
imagen del gobierno del momento. Con la creación del libro Historia Mínima,
presentado por la Secretaría de Cultura en 2011, durante el período del
Presidente Funes, con ocasión del bicentenario de la independencia del
país, ahora hay una presentación de la historia salvadoreña para el
público en general, pero no se está usando en las escuelas. Dadas las
limitaciones del sector de educación, es interesante considerar espacios
informales en la sociedad civil donde la educación sobre la historia
–la formación de las memorias colectivas– pueda durar.
El Museo de
la Palabra y la Imagen (MUPI) fue fundado a finales de 1990 en San
Salvador por Carlos Henríquez Consalvi, “Santiago”. Consalvi fue la voz
de Radio Venceremos, una emisora clandestina de radio del FMLN que
difundía información durante la guerra, y ha continuado en su misión de
informar a través del MUPI, donde tiene exposiciones y un valioso
archivo mayormente de libros relacionados con la guerra, además de
artículos, fotografías y grabaciones en vídeo y audio.
El MUPI,
tanto como los libros de historia, es extensión de ciertas relaciones de
poder que determinan cuál información se presenta y la forma en que se
contextualiza. Los contenidos del MUPI abordan diferentes aspectos de la
guerra, sus antecedentes y el periodo después, pero todo está
relacionado al planteamiento principal de que la información y el
diálogo son claves para el empoderamiento de la sociedad salvadoreña. El
museo incluye exposiciones sobre la vida de Monseñor Romero antes de
convertirse en el arzobispo de San Salvador, los libros de Salvador
Efraín Salazar Arrué, “Salarrué”, el primer escritor salvadoreño que
abordó la masacre del año 1932 de indígenas y obreros, y exposiciones
sobre las mujeres organizadas en las luchas sociales durante la guerra
civil.
El MUPI también ha inaugurado una exposición sobre la
migración que trata los motivos para irse al norte, los peligros y los
derechos de los migrantes. La exposición vincula la discusión de la
migración con los problemas que enfrentan las personas que se quedan, y
es una poderosa conexión entre temas históricos, como la exposición de
un niño salvadoreño que se unió a la insurgencia durante la guerra, y
los factores contemporáneos salvadoreños que impulsan a la gente a tomar
los riesgos de la migración para posiblemente mejorar sus condiciones
de vida.
A pesar de que las exhibiciones del MUPI presentan
historias subalternas que desafían la invisibilización del pasado
promovida por gobiernos anteriores, la llegada del FMLN al poder en 2009
ha resultado en nuevos espacios para que organizaciones de la sociedad
civil como el MUPI podrían insertarse como actores claves en este tema.
Al vincular la agenda de MUPI con el sector de la educación formal,
Consalvi ha conseguido una alianza estratégica con el del Ministerio de
Educación (MINED) a través del Departamento de Educación en Arte,
Cultura, Deportes y Recreo para excursiones escolares al MUPI. En este
programa, iniciado en 2011, el personal de MUPI facilita talleres con
los estudiantes sobre una variedad de temas relacionados con la memoria,
exponen material audiovisual producido por MUPI y dan visitas guiadas
del museo a los alumnos. Esta colaboración llevó a más de 1,000
estudiantes de 25 escuelas al MUPI en 2013, y más de 11,000 estudiantes
participaron en los ‘Días Culturales’ con personal de MUPI que llega a
sus centros escolares.
De esta manera el proyecto sobre memoria
del MUPI se ha integrado a los programas escolares a través de visitas
de campo y una mayor conciencia de los docentes sobre los temas
abordados, así como un nuevo espacio de diálogo entre alumnos sobre la
guerra, la historia nacional, la cultura indígena y la importancia de la
memoria. Aunque aún no se ha medido de manera sistemática el impacto
del programa del MUPI en la cultura de diálogo, su enfoque
multimetodológico está generando más oportunidades de las que existían
anteriormente para los alumnos, docentes y padres y madres de familia,
quienes tienen la oportunidad de conocer nuevos temas juntos y luego
conversar sobre ellos.
El diálogo no oficial
Aunque
el MUPI juega un papel protagónico en el movimiento de memorialización
en El Salvador, no es el único proyecto. Hay varios museos
independientes sobre la guerra y la paz en otras partes del país,
especialmente en las zonas como Perquín y El Mozote. En Perquín, los
monumentos conmemorativos a los mártires son explícitamente de
izquierda, dirigidos por excombatientes del FMLN, y carecen de la agenda
cultural más amplia que el MUPI tiene como parte de su misión de
compartir la historia de la guerra. El Estado también ha establecido
monumentos que cuentan historias sobre la guerra desde la perspectiva
del Estado, mientras que comunidades como la de El Mozote han creado
monumentos independientes para reconocer las masacres de la época de la
guerra.
Hay una pluralidad de voces que enmarcan el recuerdo, de
acuerdo con diferentes agendas ajenas al sector de la educación formal
en El Salvador. Esto significa que hay una representación de varios
tipos de memoria sobre la guerra. Los factores de ubicación, acceso a
los recursos y grado de poder político dan forma a la visibilidad de
cada memoria representada. Las formas de recordar en El Salvador
muestran que hay un discurso activo entre la sociedad civil y el Estado,
aunque con muchas diferencias de poder. El discurso sirve como
interlocutor con los recuerdos de los visitantes a museos como MUPI, y
fomenta una ciudadanía activa.
Los sitios alternativos de memoria
juegan un papel importante en el periodo post-conflicto y la
democratización de los países, en que los ciudadanos buscan encontrar el
equilibrio entre el recuerdo y el olvido, lo cual les permitiría estar
empoderados sin vivir con el trauma del pasado. El MUPI es ejemplo de
una forma de romper la cultura del silencio y desinformación oficiales
que podrían afectar a las futuras generaciones. Los niños de edad
escolar, los docentes y padres y madres de familia que acompañan las
visitas al MUPI entran en contacto con narrativas alternativas que
posiblemente no se encuentren de otra manera.
Por otra parte,
durante las discusiones facilitadas por los docentes, se les dará la
oportunidad de practicar participación cívica en un diálogo respetuoso
sobre temas previamente considerados delicados o controversiales. Los
estudiantes que visitan el MUPI pueden hacer referencia a la
presentación alternativa de la historia mientras conocen la historia
oficial representada en los libros de texto o en otros materiales o
espacios de conmemoración. Los que están en otros niveles escolares de
manera similar pueden utilizar las exposiciones del MUPI para llenar los
vacíos y compensar los espacios de silencio que penetran el sistema
educativo salvadoreño.
El vuelco histórico de la Suprema Corte
Salvadoreña de la ley de amnistía el 14 de julio de 2016 también puede
marcar un punto de inflexión en el diálogo sobre el pasado violento.
Utilizada para suprimir cualquier enjuiciamiento de los violadores de
los derechos humanos desde la liberación del informe de la Comisión de
la Verdad en 1993, la ley de amnistía también ha servido como una orden
de silencio en el discurso público. Las vías para nuevas formas de
recordar y educar sobre el pasado son más abiertas ahora y merecen más
atención.
Hace unas semanas visitamos a la Asociación Coordinadora de Comunidades Unidas de Usulután (COMUS) y pudimos disfrutar en persona del aroma y sabor del café orgánico El Taburete.
Por su calidad, usando técnicas que ayudan a mantener la biodiversidad, un suelo saludable y proteger los mantos acuíferos. su
producción en armonía con el medio ambiente y su garantía de un
producto saludable, Café El Taburete es reconocido y preferido por muchas personas que han tenido el placer de disfrutarlo.
Desde Huacal queremos animar a todos nuestros amigos y amigas a probarlo por su aroma y sabor especial, que se caracteriza por su suavidad y baja acidez, y al mismo tiempo, sabiendo que se está contribuyendo al desarrollo social económico de las comunidades rurales salvadoreñas y reconociendo su compromiso social.
El Festival Internacional de Cine de México 2017 entregó la Palma
Dorada al cortometraje salvadoreño “Prudencia Ayala presidenta” que fue
producido por el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI).
La historia se centra en la vida y obra de Prudencia Ayala pionera en
la lucha por los derechos femeninos en El Salvador, con voz de Lorena
Juárez, Ana Elizabeth Gutiérrez en posproducción, Marvin Ascencio en
diseño de fondos, y Camilo Henríquez desarrolló sonido y mezcla.
Este corto es una producción del Museo de la Palabra y la Imagen,
dirigida por Carlos Henríquez Consalvi, y la animación a cargo de
Ricardo Barahona y Pablo Zoldaña.
De acuerdo a los
organizadores del Festival, el jurado consideró las propuestas fílmicas
de numerosos cineastas y narradores internacionales que representan a
diversos países del mundo y luego de varios meses de escrutinio
presentaron a los seleccionados.
Más información sobre el reconocimiento y la Palma Dorada en los siguientes enlaces:
Así ha sido y así se lo acabamos de contar... durante los meses de septiembre y octubre del 2017 un representante de Huacal estuvo visitando El Salvador para coordinar las diferentes acciones y proyectos que realizamos en este país con Tiempos Nuevos Teatro (TNT) o la Asociación de Comunidades Unidas de Usulután (COMUS), pero además hemos aprovechado este viaje para reunirnos con otros colectivos e instituciones amigas.