Desde Huacal queremos dar la bienvenida a un colectivo de mujeres que ahora se presentan como medio digital salvadoreño liderado por mujeres en temas relacionados con el género, la diversidad y el medio ambiente. Aquí podemos leer su editorial:
En
noviembre de 2017, cuatro mujeres salvadoreñas nos juntamos por una
idea: la de crear un proyecto para hablar sobre derechos sexuales
reproductivos. Habíamos ganado el Premio IDEA a la innovación y el
periodismo para hacerlo y queríamos investigar a profundidad, escribir;
pero también usar nuevas tecnologías, datos, ilustraciones, humor.
Teníamos ganas de combinar fuerzas, hablar de temas casi ausentes en las
agendas y hacer un periodismo que nos apasionara. Aunque nos conocíamos
de años atrás, nunca habíamos trabajado juntas, cada una vivía en un
lugar diferente – San Salvador, Ciudad de México, Berlín y Colonia en
Alemania – y así nos aventuramos, sin saber bien qué es lo que estábamos
iniciando.
Tres meses después creamos
Alharaca como un colectivo. Ahora, año y
medio más tarde, nos lanzamos como un medio digital liderado por mujeres
y enfocado en temas relacionados al género, la diversidad y el medio
ambiente. Con este primer editorial nos presentamos y ponemos sobre la
mesa nuestros objetivos y las contribuciones que aspiramos hacer para
construir una sociedad justa e igualitaria para todxs.
Crear Alharaca fue una necesidad: la de tener un espacio propio para
hablar sobre género y diversidad; y la de innovar en cómo contar
historias en medios digitales sobre estos temas. Esto en un país en el
que las personas con más poder en la mayoría de los medios de
comunicación siguen siendo hombres y donde dichos tópicos aún no son
tomados en serio o están subrepresentados en las coberturas.
Escogimos nuestro nombre inspiradas por una palabra que generalmente
se usa de manera despectiva para decir que alguien —frecuentemente una
mujer— está siendo exagerada y emocional sobre un tema que se considera
poco importante. Es una provocación y una reivindicación de esas
historias y personas que aún tienen poco espacio en el periodismo y el
mundo digital. La resignificamos, además, como una contribución a los
espacios que otras mujeres están abriendo en El Salvador, a los medios
con liderazgos femeninos y a la diversidad dentro del ecosistema del
periodismo digital latinoamericano.
Para nosotras, Alharaca es más que un medio digital. Es un espacio
feminista porque es una forma de resistencia, de posibilidades, una red
de mujeres para apoyarnos y apoyar a otrxs. Muchas veces nos creímos
solas, pero trabajar juntas nos enseñó que solo no nos habíamos
encontrado. Ahora que hemos hecho cosas que pensábamos poco posibles,
ahora que somos más fuertes, queremos que este círculo siga creciendo.
Somos de diferentes generaciones y también vivimos en distintos
países. Eso nos fortalece. No tenemos historias de pláticas en cafés o
bares donde la idea de Alharaca se fue formando y creciendo. Tenemos
horas y horas de reuniones en Skype y chats en nuestros celulares.
Alharaca es realmente una hija de la digitalización. Nunca hemos estado
todas juntas físicamente. Y así lo logramos.
El periodismo que hacemos y promovemos va más allá de contar
historias. Es independiente, transparente y disruptivo de la fronteras
que se le han impuesto frente a la academia, el arte y las tecnologías.
Creemos en un periodismo con la posibilidad de transformarse e innovar
en los formatos y métodos de investigación. Estamos en un constante
ejercicio de cuestionamiento para encontrar las maneras más honestas de
representación de la realidad.
Somos productoras de conocimiento y esto conlleva ciertas
responsabilidades. Por eso, por honestidad y transparencia con nuestra
comunidad, reconocemos que la realidad que contamos está traspasada por
nuestra posición como mujeres con privilegios de clase social, de
etnicidad y de acceso a la educación y la salud.
No aspiramos a la neutralidad. Tenemos una clara y firme posición a
favor de los derechos humanos y en contra de las desigualdades sociales
que provocan la violencia y discriminación, especialmente a mujeres y
personas de la diversidad. En Alharaca los derechos de las mujeres y
personas de la diversidad no son debatibles.
Nosotras no damos voz a nadie. Todxs, incluso aquellxs en las
situaciones de mayor vulnerabilidad conservan su voz y son quienes
conocen y entienden mejor su realidad, no nosotras. Por eso, no solo
estamos haciendo periodismo de denuncia, sino también un periodismo
constructivo y de soluciones que cuenta y muestra a nuestra comunidad
que también hay historias de resistencia, de valentía y transformación.
Vemos potencial en combinar el periodismo y las nuevas tecnologías.
No solo porque estas últimas están cambiando el panorama de todos los
ámbitos de la vida humana, sino porque permiten contar historias en
formas atractivas, inclusivas y colaborativas. Las herramientas
digitales nos han enseñado que se puede romper la tradicional figura del
autor y abrir la posibilidad de cocrear conocimiento y contenidos de
calidad de forma colectiva con nuestra comunidad.
Queremos crear una cultura de trabajo segura. Estamos cansadas de
nuestras experiencias y las de nuestras colegas en redacciones donde el
acoso y el machismo off y online es tolerado y hasta celebrado. Si el
periodismo quiere denunciar injusticias sociales, discriminaciones,
corrupción y desigualdades, debe primero verse en el espejo. Nosotras
estamos dispuestas a hacerlo.
Esto significa construir un espacio que posibilite la creatividad, el
empoderamiento y el desarrollo profesional a través del respeto, la
transparencia, la colaboración e igualdad.
Apostamos también a crear nuevas maneras de relacionarnos con
nuestrxs colegas en las que dejemos de vernos como competencia por
primicias y por las noticias más impactantes, y nos entendamos como
aliadxs. No aspiramos al sueño de un lenguaje común, sino a una poderosa
e infiel heteroglosia, como dice Donna Haraway, que desde las
diferencias nos permita luchar del mismo lado. Al final queremos lo
mismo: construir una sociedad más justa, solidaria y democrática, en la
que todes podamos vivir en paz.
Por supuesto, nada de lo que hasta ahora hemos logrado lo hicimos
solas. Desde el principio contamos con aliadxs que creyeron en nosotras y
nos abrieron sus puertas. También con un grupo de mujeres maravillosas
que han colaborado con su trabajo creativo y han hecho posibles cada uno
de los proyectos que hasta ahora hemos desarrollado.
Formamos parte, además, de una apuesta inaugurada ya hace tiempo por
mujeres y personas de la diversidad para hacer que otro periodismo, otra
cultura de trabajo y otras maneras de contar historias sean posibles.
Somos feministas y nuestra inspiración pasa por redes de conocimiento de
los feminismos críticos, redes trabajo colaborativo como Chicas
poderosas y medios disruptivos e innovadores como Pikara Magazine, Bitch
Media, Presentes, Género y Número, Vox, entre tantas otras iniciativas
que con su trabajo impulsan el nuestro.
Hace año y medio cuatro mujeres salvadoreñas nos atrevimos a imaginar
que podíamos hacer algo diferente. Alharaca es nuestra apuesta por un
futuro de alianzas entre quienes estamos construyendo nuevas formas de
hacer las cosas.
¡Sigamos haciendo Alharaca!
Laura Aguirre, Gabriela Rivera, Lya Cuéllar y Jimena Aguilar