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6/4/26

No nos callarán (i 4): Qui s’està lucrant del genocidi?

Tanquem aquest breu anàlisi i denúncia sobre la situació mundial amb un article d'Alys Samson Estapé Activista de la Coalició Prou Complicitat amb Israel (CPCI)  publicat a La Directa amb el títol "Qui s’està lucrant del genocidi?":

 El genocidi contra el poble palestí, que entra ja en el seu tercer any de massacres constants a la Franja de Gaza, no és només fruit de la impunitat política d’Israel i els seus aliats. Té també una arrel estructural: és un genocidi econòmicament lucratiu. Tal com assenyala l’informe de la Relatora Especial de Nacions Unides, Francesca Albanese, titulat “De l’economia d’ocupació a l’economia de genocidi”, el sistema d’apartheid, colonial i d’ocupació militar d’Israel es manté, en part, gràcies a un entramat global d’empreses transnacionals que en treuen benefici i contribueixen a la continuïtat dels crims.

Albanese descriu l’economia israeliana de les últimes dècades com una “economia d’ocupació”. Es basa en l’explotació sistemàtica de terres, aigua i altres recursos palestins, en imposar la dependència econòmica i en un control militar i social que converteix el territori ocupat en un laboratori d’armes
i tecnologies de vigilància que després Israel exporta amb el segell “provat en combat”. Des d’octubre de 2023, aquesta dinàmica ha fet un salt qualitatiu per fer de l’economia israeliana, una “economia de genocidi”: empreses de construcció, fabricants d’armes, fons d’inversió i gegants tecnològics es beneficien directament de la devastació irreparable a la Franja de Gaza. Les complicitats no són derivades només de participar directament en l’ocupació, sinó que s’estenen a l’economia israeliana.

L’economia global del genocidi

Israel no comet aquest genocidi sol. Ho fa amb el suport d’estats, institucions i corporacions. Empreses internacionals i israelianes s’estan lucrant de les massacres
i de l’opressió a la Franja de Gaza, a Cisjordània i a tota Palestina. Els exemples que esmenta Albanese són nombrosos: Lockheed Martin i Leonardo, fabricants de components dels avions de combat F-35; Caterpillar, proveïdora d’excavadores que enderroquen habitatges palestins; Google, Amazon i Microsoft, subministradores de tecnologia al sistema de seguretat israelià; o Airbnb i Booking, comercialitzadores d’allotjaments en colònies il·legals. Aquests són només alguns casos significatius que il·lustren com funciona aquesta estructura còmplice amb el genocidi.

 L’origen transnacional d’aquest teixit empresarial explica també la complicitat internacional dels estats davant el genocidi: quan els grans interessos privats es lucren amb cada massacre, els governs protegeixen els beneficis en lloc de fer complir el dret internacional.

L’informe d’Albanese reforça el que organitzacions palestines com Al-Haq, Palestinian Center for Human Rights o Who Profits han documentat durant anys: els beneficis econòmics derivats de la devastació de la població palestina situen empreses i inversors no només com a còmplices, sinó com a responsables directes de crims internacionals.

Casos propers

Existeixen moltes més empreses que es beneficien de l’opressió israeliana contra el poble palestí, algunes són properes com Ametller Origen, que ven dàtils d’Israel o eDreams, que té activitats en assentaments israelians il·legals.

També hi ha casos com el d’ICL al Bages. Israel Chemicals Ltd. operant a Catalunya mentre sosté vincles amb l’exèrcit d’Israel i contamina el territori. Després de campanyes de la societat civil, està perdent suports institucionals i socials –com la ruptura amb la UVic, UManresa o el Teatre Kursaal–, però la seva presència demostra fins a quin punt l’economia catalana està connectada al genocidi. A més, aquesta empresa ha rebut suport de la Generalitat de Catalunya nombroses vegades.

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3/4/26

No nos callarán (3): Las guerras en Oriente Medio siguen girando en torno al petróleo y al imperio

 


Hoy nos acercamos a las reflexiones de Gilbert Achcar,  profesor de Estudios del Desarrollo y Relaciones Internacionales en la SOAS, Universidad de Londres., que nos presenta entrevistado por Bashir Abu-Manneh en el artículo "Las guerras en Oriente Medio siguen girando en torno al petróleo y al imperio" publicado en la revista Jacobin: 

Por qué Oriente Medio ha estado tan constantemente devastado por la guerra? En una entrevista con el editor colaborador de Jacobin, Bashir Abu-Manneh, el economista político Gilbert Achcar sostiene que la respuesta radica sobre todo en la importancia central de la región en la economía petrolera mundial y en las estrategias de las grandes potencias que buscan controlarla. Achcar analiza la lógica de la intervención estadounidense, los límites de la alianza entre Estados Unidos e Israel, la estrategia de Irán en el conflicto actual y las consecuencias regionales de la evolución de la doctrina imperial de Washington.

Es imposible hablar de Oriente Medio sin hablar de guerra. Probablemente sea la región más devastada por la guerra en la era posterior a 1945. Solo en la última década y media, muchos levantamientos árabes degeneraron en guerras civiles prolongadas. Por no hablar de la guerra eterna de Israel contra los palestinos. ¿Por qué cree que la guerra es tan frecuente en la región?

  No cabe duda de que la región de Medio Oriente y Norte de África (MO-NA) es, de todas las regiones del mundo, la que ha sido testigo del mayor número de conflictos armados desde 1945, con un número impresionante de guerras interestatales y expediciones extranjeras. Esta última categoría aumentó exponencialmente tras el colapso de la URSS, cuando Estados Unidos se sintió libre de intervenir en la región a partir de la guerra de 1991 contra Irak. Rusia siguió su ejemplo bajo el mandato de Vladimir Putin, a partir de su intervención para reforzar el régimen sirio en 2015.

La razón de esta prevalencia de la guerra es sencilla: es lo que en la región se conoce a menudo como la «maldición del petróleo», el hecho de que, desde la víspera de la Segunda Guerra Mundial, se sabe que el Golfo y los países limítrofes poseen las mayores reservas de petróleo del mundo, de un tipo especialmente rentable debido a su relativa facilidad de extracción.

El petróleo, o más precisamente los hidrocarburos, teniendo en cuenta el gas natural, han estado en el centro de la política de Oriente Medio y Norte de África desde el final de la guerra. El enorme interés del imperialismo estadounidense en la región, respaldado por las grandes petroleras estadounidenses, quedó patente en la famosa parada de Franklin Delano Roosevelt en el Mar Rojo en febrero de 1945, a su regreso de la crucial Conferencia de Yalta, donde los Aliados discutieron la configuración del mundo de la posguerra. A esa reunión a bordo del USS Quincy con el rey Abdul Aziz, fundador del reino saudí, le siguió la construcción de una base de la Fuerza Aérea estadounidense en Dhahran, en el corazón de los principales yacimientos petrolíferos saudíes explotados por la entonces Aramco (originalmente, la Arabian American Oil Company), dominada por Estados Unidos y estratégicamente situada para los fines de la Guerra Fría.

Una vez llamé al reino saudí el verdadero estado número cincuenta y uno de la Unión Americana, un estatus de facto que ostentaba incluso antes de que naciera el estado israelí. El reino y toda la región del Golfo han sido y siguen siendo el centro de la estrategia imperial estadounidense en el hemisferio oriental, a pesar de los innumerables intentos de burlar el sentido común explicando que «no se trata del petróleo» o «no se trata únicamente  del petróleo». Al comentar la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003, el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan se preguntaba en sus memorias por qué «es políticamente inconveniente reconocer lo que todo el mundo sabe: que la guerra de Irak tiene que ver en gran medida con el petróleo».

Por supuesto, tratarse del petróleo no significa solo —ni siquiera principalmente para Washington— el acceso de Estados Unidos al petróleo iraquí o del Golfo. Se trata de controlar la enorme cantidad de dinero del petróleo que detienen los Estados del Golfo (sus fondos soberanos poseen más de 3 billones de dólares en activos, cerca del 40 % del total mundial depositado en este tipo de fondos) y beneficiarse de su considerable poder adquisitivo, especialmente para financiar el complejo militar-industrial estadounidense. También se trata de controlar el acceso de otros Estados a los hidrocarburos del Golfo. Como acertadamente dijo una vez David Harvey, «quien controla Oriente Medio controla el grifo del petróleo mundial y quien controla el grifo del petróleo mundial puede controlar la economía mundial, al menos en un futuro próximo».

Esto también demuestra lo equivocados que estaban muchos de los que creían que el auge de la producción de hidrocarburos de esquisto en Estados Unidos, junto con el ascenso del poder de China, significaba que Oriente Medio había perdido su importancia para Washington. Gran parte de este tipo de comentarios engañosos se vertieron sobre el famoso «giro hacia Asia» de la administración Obama. Lo que estos comentarios pasaron por alto por completo es que controlar el «grifo del petróleo» del Golfo es crucial para la estrategia estadounidense hacia China, cuyas importaciones de petróleo proceden en aproximadamente un 50 % del Golfo. Las actuales empresas conjuntas entre las grandes empresas estadounidenses de inteligencia artificial y los Estados árabes del Golfo —que han llevado a la construcción en la zona de centros de datos de alto consumo energético, aprovechando la abundancia de dinero y la energía barata de esos Estados— añaden un elemento importante a la importancia general de la región para Estados Unidos.

Por último, pero no menos importante, en el caso específico de la administración Trump, los considerables intereses creados de las familias Trump, Kushner y Witkoff en los Estados árabes del Golfo llevan el interés de Washington en la región MO-NA en general y en el Golfo en particular a un máximo histórico, lo que se tradujo en una intervención militar de Donald Trump allí mayor que en cualquier otra parte del mundo.

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30/3/26

No nos callarán (2): Gaza és la mesura de totes les coses


  Avui ens acompanya l'article de David Segarra,"Gaza és la mesura de totes les coses"  epíleg del llibre 'Si he de morir', de Refaat Alareer (Sembra Llibres), escriptor i activista palestí que va ser assassinat per un bombardeig israelià el desembre de 2023, qyue s'ha publicat a "Crític": 

 El dèsset de juliol del 2022, Refaat Alareer, professor de literatura anglesa de la universitat de Gaza, em va escriure que visitaria la Universitat d’Alacant. Li vaig respondre que era benvingut a la nostra terra. I que casa nostra era sa casa. Però no li van permetre creuar el pas de Rafah. I el sis de desembre del 2023, al cap d’un mes d’iniciar-se el genocidi, el règim israelià ordenava assassinar-lo. Un míssil guiat impactava exactament en el pis on es trobava. Israel havia teixit durant dècades un sistema de control total, potenciat amb intel·ligència artificial, per saber exactament on es troba cada palestí en cada instant. No en va, el matrimoni de Refaat i Nusayba ja havia perdut més d’una trentena de familiars en atemptats israelians. En 2024, Netanyahu autoritzava matar la filla i el net. Delenda est Gaza, Gaza ha de ser destruïda. Que no quede ni el record del poble palestí. Que no queden ni els poemes.

L’onze de setembre del 1981 a Sueca, un poble valencià d’origen àrab, un intel·lectual dissident evitava la mort en un atemptat. Un primer artefacte havia esclatat en el portal. Però n’hi havia un segon de molta més potència, cronometrat per caçar Joan Fuster en acudir a comprovar els danys del primer. Un grup paramilitar havia col·locat els explosius en sa casa. Però van fallar. I no era el primer. En 1978 ja l’havien atacat amb una altra bomba. Aquell mateix any, la dona del professor Sanchis Guarner rebia un paquet bomba amb mig quilo de pólvora i metralla a casa. Afortunadament, no va arribar a detonar. I és que perseguir pensadors, mestres i escriptors és una tàctica habitual dels poderosos. Però per què? Si només fan papers.

 El mestre Alareer planteja que, quan clamem indignats “la van arrestar només per escriure poesia. Si només va escriure un poema”, ens contradiguem. Doncs, si creiem en la força de la paraula com a mitjà de resistència, no hauríem de menysprear-la. Els tirans no ho fan. Precisament, el general israelià Moshe Dayan ho explicava gràficament: “Els poemes de Fadwa Tuqan són com si enfrontàrem vint combatents enemics”. La història ens ho recorda: cada genocidi i cada conquesta s’han justificat amb mites i llegendes. Però també cada revolució i cada alliberament han estat impulsats per versos i cançons. La paraula que aixafa. I la paraula que es defensa. Refaat ho va ensenyar als seus alumnes: “Escriure és un testimoni, una memòria que sobreviu a l’experiència humana, i una obligació de comunicar-nos amb nosaltres i amb el món. Vam viure amb un propòsit: contar les nostres històries de pèrdua, supervivència i esperança”.

L’escriptura, potser, no salva la vida de l’escriptor i del seu poble. La bala, la bota i la bomba aixafen cossos, cors i llibres. Però tal volta, qui sap, salva una mica l’ànima de qui escriu. I les nostres, que escrivim i llegim ara.

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27/3/26

No nos callarán (1): Cuba en la encrucijada de un multilateralimo hipócrita


  Huacal publica durante los próximos días cuatro artículos sobre la actualidad mundial que estamos viviendo y sufriendo. El silencio crea cómplices y no nos callarán, somos millones de voces que denunciamos genocidios, violencias, mentiras y explotaciones. Comenzamos con el artículo "Cuba en la encrucijada de un multilateralimo hipócrita" de  Josué Veloz Serrade, publicado en "Segunda cita" del maestro Silvio Rodríguez:

 El asedio perfecto: cuando la asfixia es la política

La actual crisis energética que atraviesa Cuba no es un accidente de la naturaleza ni una mera falla de infraestructura. Es el punto álgido de un asedio geopolítico diseñado con precisión quirúrgica a lo largo de seis décadas. Lo que hoy vive la isla es la convergencia letal de la guerra económica tradicional — el bloqueo — y un nuevo contexto internacional donde los actores que deberían equilibrar la balanza han optado por lo que podríamos denominar una geopolítica de mínimos.

Cuba no solo enfrenta la hostilidad del imperio, sino el abandono silencioso de aquellos que, en teoría, debieran disputar el orden unipolar.

Pero antes de analizar las coordenadas geopolíticas, es necesario interrogar el mapa psíquico que subyace a esta situación. Porque lo que ocurre con Cuba no es solo un problema de correlación de fuerzas; es también un problema de deseo, de fantasma político, de aquello que Freud llamó Verneinung, la negación como forma de reconocimiento encubierto. Los que abandonan a Cuba la niegan, pero al negarla, la confirman, y sobre todo confirman lo que niegan de sí mismos. El bloqueo existe porque Cuba aún interpela, sigue siendo un síntoma incómodo dentro del sistema capitalista global. Si Cuba no representara ninguna amenaza real, bastaría con ignorarla. El hecho de que haya que destruirla demuestra que su mera existencia sigue siendo intolerable para el orden del Amo.

La pregunta que sobrevuela este texto puede enojar a más de uno, pero es necesaria: ¿qué queda de la solidaridad internacional cuando los gestos simbólicos reemplazan a las acciones concretas? ¿Qué significa realmente apoyar a Cuba cuando el cerco se estrecha y la asfixia se vuelve material? Y sobre todo: ¿qué dice del conjunto de fuerzas geopolíticas que declaran querer otro mundo, el hecho de que sean capaces de mirar ese ahogamiento sin mover una mano?
El abandono no declarado de los socios estratégicos

En estos días de tensiones mundiales se desempolva también la teoría de las relaciones internacionales, en la que se aborda el realismo periférico que describe la tendencia de los Estados a priorizar sus intereses inmediatos — comercio, estabilidad fronteriza, no incomodar al hegemón — sobre alianzas ideológicas o históricas cuando la presión del imperio aumenta. Pero el realismo periférico no alcanza para explicar del todo la conducta actual de Rusia y China frente a Cuba. Aquí opera algo más profundo. Opera la renuncia al deseo propio como condición para sobrevivir en el sistema que, supuestamente, desean transformar.

Lacan distingue entre la demanda y el deseo. La demanda es lo que se pide explícitamente; el deseo es lo que subyace y que a menudo no puede articularse sin costo. Rusia y China demandan, en sus discursos, un mundo multipolar, el fin de la unipolaridad, el respeto a la soberanía. Pero su deseo, revelado por sus actos y no por sus palabras, es la integración progresiva en las reglas del mismo sistema que dicen impugnar.

Por amargo que resulte escucharlo, al abandonar a Cuba, no están siendo simplemente pragmáticos, están confesando que su horizonte real no es la transformación del orden mundial, sino la negociación de un lugar más cómodo dentro de él.

Atrapados en sus propios conflictos de desgaste — Ucrania para Rusia, Taiwán y el mar de China Meridional para Pekín — , ambas potencias han consolidado una postura defensiva. Su apoyo a Cuba se ha reducido al discurso en los foros multilaterales y a la provisión de determinados recursos, sin desafiar estructuralmente el bloqueo. No envían el petróleo necesario, no habilitan líneas de crédito que esquiven las sanciones secundarias, no escoltan con sus buques los suministros hacia la isla. Si se les preguntara por qué, la respuesta quizás sería la misma del gran conformista: el momento no es oportuno, los costos son demasiado altos, hay que ser realistas.

Pero el realismo, en este contexto, es otra forma de avanzar hacia una capitulación anticipada. Quizás en su fuero interno creen que están abandonando a los que pueden caer primero, no a los que caerán últimos, que podrían ser ellos mismos. Han encontrado su límite histórico y, en lugar de empujarlo y quebrarlo, lo han normalizado. Al hacerlo, cometen un error de cálculo estratégico que la historia ya ha castigado antes. Cada vez que una potencia permite que el orden hegemónico destruya a un eslabón sin costo, ese orden sale fortalecido y se acerca un paso más al sometimiento de los que creyeron estar a salvo. Al permitir que un proyecto soberano sea destruido por el imperio sin consecuencias, envían un mensaje a sus propias poblaciones y a otros actores secundarios: la solidaridad es un lujo que no podemos permitirnos; cuando llegue tu turno, estarás solo.

 América Latina y el Caribe: la diplomacia de los abrazos vacíos

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