Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Santa Ana. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Santa Ana. Mostrar tots els missatges

30/8/16

“Los mendigos me amaban” de Carlos Henríquez Consalvi “Santiago”

Novedad editorial del MUPI, el libro sobre Ernesto Interiano “Los mendigos me amaban” de Carlos Henríquez Consalvi “Santiago”, con los comentarios de Tania Bello, Amparo Marroquín y Carlos Gregorio López.

Esta nueva publicación del Museo de la Palabra y la Imagen, MUPI, trata sobre la vida de Ernesto Interiano (1917-1943), joven santaneco que en los años cuarenta se convirtió en leyenda, perseguido como enemigo público durante el régimen del General Hernández Martínez. La obra esta profusamente ilustrada con fotos y documentos, que permiten reconstruir la vida cotidiana de la ciudad de Santa Ana. La edición y corrección de textos estuvo a cargo de Tania Primavera Preza y Carmen Álvarez, el diseño gráfico de Pedro Durán.

 Si alguien se pregunta para qué sirve un libro sobre un muerto en un país de tantos muertos, habría que decir que el libro de Santiago no sirve, al menos no desde el punto de vista de este mercado de fines utilitaristas al que nos han acostumbrado. Este no es un libro que sirve para pasar de grado o para ganar la materia de historia en la universidad. Tampoco sirve para mejorar los negocios, no habla de hábitos de personas eficaces, no nos dará dinero. Este es un libro que quiere contar una historia.

El libro cuenta sobre un héroe popular, el joven Ernesto Interiano (1917-1943), asesinado a balazos a los 26 años. Su vida llena de aventuras y sobre todo su muerte a manos del dictador de turno, lo convirtieron en una especie de Francisco Villa, un héroe por fuera de lo oficial que defendía a los pobres y a los desposeídos, mientras que con sus aventuras desafiaba y molestaba al orden establecido. No solo es el héroe pendenciero y defensor de los pobres, mujeriego y justiciero, sino también ese personaje que después de su muerte sigue siendo destinatario de las tribulaciones de los pobres, hacedor de milagros, santo de todos.

A través de entrevistas, notas de prensa, archivos, documentos, testimonios y fotografías, este libro le sigue los pasos a Interiano. Y como en un trabajo de curaduría, recupera palabras ya sedimentadas en la tradición de las y los salvadoreños. Muchos otros héroes y heroínas ha construido el MUPI con sus investigaciones históricas, desde Prudencia Ayala, la mujer que a inicios del siglo XX desafió a los poderes masculinos y lanzó su candidatura a la presidencia, hasta Roque Dalton ese poeta burlador que nombró al país como nadie lo había hecho.

Gracias al trabajo de investigación del Museo hemos recuperado personajes que pasaron por la vida de nuestro país y que fueron auténticamente populares, Interiano lo es, al menos en dos sentidos: los héroes populares son siempre personajes molestos al poder, suelen tener finales trágicos o son perseguidos en varios momentos. El segundo elemento es que estos personajes se desdibujan, se vuelven leyenda, no se sabe dónde termina la fantasía y dónde empieza la realidad. De hecho, Santiago recupera en este libro la desinformación constante en los medios de comunicación, el desprestigio para nuestro personaje, los muchos rumores y, en una elipsis temporal, lo trae hasta nuestros días, hasta las sesiones espiritistas en las que el ánima de Interiano cuenta sus andanzas, revela asesinos y consuela a las víctimas.

El libro de Santiago recupera la religiosidad, un ámbito fundamental de la cultura popular. Seguramente por eso me trajo a la memoria la historia de Puerto Berrío, en Antioquia, Colombia, un pueblo al que bajaban cadáveres arrastrados por la corriente del río Magdalena. Los parroquianos de este pueblo, recogían y adoptaban esos muertos anónimos: cada quien tenía un muerto a quien enflorar, a quien rezarle, a quien pedirle milagros. Esta historia, recogida por la periodista Patricia Nieto en el libro Los escogidos, también nos sitúa otros ante héroes populares a quien la gente pone una cruz y velas y flores a cambio de favores. Interiano y Puerto Berrío hablan de esto que somos. Sociedades religiosas, hondamente sincréticas, mestizadas, mezcladas, pero también silenciadas. En el mundo de lo popular, se gana siempre al final, después de la vida, como en el caso de Ernesto Interiano. Cada vez más seguidores atestiguan sus milagros y se multiplican los altares con un vaso con agua, claves rojos y ruda.

La historia de Interiano nos dice quiénes somos y de dónde venimos, recupera ciertos guiños de los héroes populares que perviven en la memoria. Pero falta la telenovela sobre Interiano, el blog que recupera sus milagros uno a uno, el videojuego en donde, por fin, todos somos Interiano, y burlamos al ejército del dictador para salir triunfantes, al final, al otro lado de la muerte. Este libro coloca, entonces, un reto. En el ámbito de las narrativas centroamericanas, lo transmedia está muy lejos de ser una realidad. La narrativa transmedia (en inglés Transmedia storytelling) es un tipo de relato donde la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación, y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión.

Y justo por no servir para nada este es un libro recomendable. El francés Roland Barthes decía en su lección inaugural de semiología en 1977, que si le dieran a elegir, quemaría los libros que quieren convencernos de algo, los textos académicos, los de ciencia, y dejaría solo la literatura. Porque esas historias que llegan sin la pretensión de dictar cátedra son los libros en los que mejor aprendemos, aquellos en donde saber y saborear son una misma cosa: aprender desde el asombro, desde la risa.

El libro puede adquirirse en el MUPI y en principales librerías salvadoreñas.


2/3/16

El lago Coatepeque, entre los 10 lagos más bellos del mundo

  

El lago Coatepeque es un lago de origen volcánico, situado a 18 km al sur de la ciudad de Santa Ana en el municipio de El Congo. Tiene una altitud de 745 msnm y una superficie de 25.3 km². Además, su profundidad de 115 m. El domo norte tiene 25 m. de diámetro y 25 m. de altura, el domo sur tiene 150 m. de diámetro y 25m. de altura

El topónimo "coatepeque" significa “Cerro de Culebras” en lenguaje náhuatl. Cuenta con una isla llamada la Isla del Cerro o Teopán que era un santuario a la diosa Izqueye (compañera de Quetzalcoatl).


Posee aguas muy agradables, y es sitio ideal para practicar el buceo, el velerismo, piragüismo, natación y ski acuático. El lago de Coatepeque, es uno de los lugares turísticos más hermosos que puedes visitar en El Salvador. Este lago cuenta con una gran extensión en la que puedes practicar varios deportes, además de su belleza cuenta con una excelente vista panorámica hacia el volcán de santa Ana y el cerro verde.

7/2/16

Cenizas de Izalco

Cenizas de Izalco, novela de la salvadoreña Claribel Alegría (1924) y del estadounidense Darwin J. Flakoll (1923-1995), es uno de los grandes clásicos centroamericanos. Cenizas de Izalco rompe con la tradición realista de la literatura salvadoreña, introduciendo eficazmente técnicas de vanguardia, como el uso del monólogo interior y el trasloque temporal. 

Esta obra es un testimonio de los hechos ocurridos en los años 1930. Pero no solo es testimonio sino también protesta. Los procesos se mueven perezosamente y Santa Ana, con sus costumbre y maneras de pensar es un bello ejemplo de ello. Dentro de esa inmutabilidad, aparece el descontento del campesino salvadoreño de esos años. Farabundo Martí, uno de los dirigentes más destacados, del levantamiento campesino de 1932, aparece sin aura, objetivamente; así como también aparece la inamovilidad de la sociedad salvadoreña.... 

Hoy para iniciar el año 2016 en este blog os invitamos a recordar esta novela y sus autores...

Más información a :

12/7/15

Antonio y Trini en El Salvador

Que mejor manera que saber de El Salvador que de la mano de experimentados viajeros. Así que hoy tenenmos el placer de invitar a todos los lectores de Huacal a leer el relato y disfrutar de la imagenes del viaje de Antonio y Trini en El Salvador, unos reconocidos trotamundos, autores del famoso blog Antonio y Trini por el mundo, que también se ha acercado a El Salvador... comenzamos con un fragmento de su experiencia en las ruinas Tazumal:

"De aquí vamos andando casi un km bajo el sol a las ruinas de Tazumal. La entrada cuesta 3 $ y nos guarda las mochilas en la entrada, muy amable la señora que está cobrando la entrada.

Hay unas cuantas pirámides bastante empinadas, la principal mide 23 metros de alto, es la más antigua y la más impresionante. En el museo Stanley H. Boggs , llamado así por el arqueólogo que trabajó aquí. La figura de estilo Olmeca que hay enfrente del museo, llamada la Piedra de las Victorias, presenta una evidencia de un enlace entre El Salvador y Veracruz en México.



Se hizo sobre el 600 antes de Cristo, otros artefactos son incensarios, cerámica decorada etc. La ciudad fue fundada alrededor del 400 a.c., alcanzando su máximo de poder entre el 800 y el 1200 después de Cristo, y cuando llegaron los españoles todavía estaba habitada. Era una ciudad importante de comercio, especialmente para cacao, obsidiana y cerámicas. Una de las figuras más importantes del museo es una figura de tamaño natural del dios Xipe-totec, un dios Nahua de la fertilidad. La figura está cubierta con algo que podría ser trozos de piel humana de sacrificios humanos.

Cuando vamos a salir nos encontramos al arqueólogo que ha trabajado tanto aquí, como en Casa Blanca. Es el doctor Salvador Alvarado y nos explica muchas cosas interesantes sobre su trabajo. Ahora está ahí para vigilar que los que están montando el concierto de mañana no rompan nada ni claven nada en la pirámide, ya que están colocando luces, altavoces y podrían dañar la pirámide..."

21/6/15

Pedro Geoffroy Rivas: Vida, pasión y muerte del anti-hombre

Nuestro buen y admirado amigo y gran escritor y poeta Renán Alcides Orellana, publico hace unas semanas en el suplemento cultural 3000 del Diario Colatino un interesante artículo que queremos compartir, su título: "Pedro Geoffroy Rivas: Vida, pasión y muerte del anti-hombre":

Una mañana cualquiera de invierno en 1964, todavía con mi timidez provinciana,  estaba yo en el despacho del director del periódico “Tribuna Libre”, Pedro Geoffroy Rivas, en el centro de San Salvador. La figura del reconocido escritor, periodista y poeta,  a quien yo veía por primera vez, me pareció seria-amable y atenta, esperando escuchar la razón de mi visita. Sin duda alguna, el director la imaginaba. Pero, con paciencia franciscana -que con el tiempo supe que no era su mejor virtud- la escuchó. Llegaba yoSanta Ana,  a solicitarle una plaza en la redacción, para iniciarme como periodista.

-Vengo de parte del poeta Roberto Armijo…comencé a decir, tímidamente. De inmediato, me interrumpió, sorprendiéndome su respuesta.

-A la gran puuuu… mire quién lo recomienda… -dijo con tronadora voz

De pronto, como si notara mi asombro hasta rayando en el temor, cambió el tono de su acento, tornándolo más amigable y expresivo.

-No se preocupe, hombre. Comience a partir de mañana, pero lo que usted haga o no haga aquí de ahora en adelante, será cosa suya y no obra de quien lo recomienda.

Con los días, supe que lo de mal hablado, el tono grave y hacerlo con desenfado eran característica del director y, para mi bien, supe también el motivo de su reacción, ante mi alusión del poeta Armijo. Una divergencia había entre ellos, ocasionada meses antes por una polémica entre ambos poetas -Pedro y Roberto- en la Revista “Gallo Gris”, que entonces dirigía el poeta Oswaldo Escobar Velado. Sin embargo, en el fondo, tal como lo confirmé después, existía aprecio y respeto mutuo; bien por su añeja amistad, bien por su afinidad y proximidad en el oficio, o por lo que fuere; pero así era. Me quedé en el periódico como reportero. Además, eran redactores Álvaro Sánchez, Mercedes Durand, Gilberto René Granados, Napoleón Corleto, Leticia Flores y el fotógrafo Juan Ramón Avilés.  Así, poco a poco fui conociendo la personalidad y la historia particular de Pedro Geoffroy Rivas. Una historia que no terminó, acaso sí empezó, con su muerte el 10 de noviembre 1979…

Poeta, periodista, historiador, antropólogo, lingüista y abogado, con énfasis por vocación en lo primero, Pedro Geoffroy Rivas nació en Santa Ana, el 16 de septiembre de 1908. “Mi primer verso titulado ‘La búsqueda’ -dijo en una ocasión- lo escribí cuando era un adolescente, en mi tierra natal. Era estudiante. Dicho poema lo leyó Jacinto Castellanos y lo publicó en el “Diario de Santa Ana”, en noviembre de 1927. Más tarde vine a San Salvador para estudiar medicina en la Universidad de El Salvador, pero ya tenía metida muy adentro mi afición por la literatura. Mi mayor satisfacción es haber hecho lo que a mi me ha gustado. Mi vocación literaria…”. Y claro que hizo lo que quería, no en el sentido peyorativo, sino en el de elevar sus impulsos de poeta hacia dimensiones profundas, cuyos testimonios están ahí, producto de esa innegable vocación; y más por su estudio, disciplina y empeño, demostrados en el ejercicio creciente de la poesía y la historia, identificándose con una causa que consideraba justa y, además, consecuente con su compromiso de poeta frente a la realidad de su pueblo.

El escritor Luis Gallegos Valdés, en “Panorama de la Literatura Salvadoreña”, dice que Pedro, “rompiendo con su ambiente de señorito cafetalero, partió hacia México a sumarse a las filas del socialismo. El sollozo del romántico truncado que en el fondo era Pedro estalló en un grito de protesta. Es uno de los poetas, por otra parte, de más fuerte acento en Centroamérica. Pasión arrebatadora y verbo candente”. Lo dicho por Gallegos Valdés explica toda una trayectoria que se inicia en ese entonces y que se prolonga por varias décadas, con sus consecuentes riesgos que se concretaron en exilios, prisión, persecuciones y, lógicamente, cuestionamientos y críticas severas a su personalidad. Controversial y discutido, fue hombre de polémica ardiente y contundente, quizá por ser muy fiel y apegado a sus propios ideales.

Con una vasta producción de punzante ironía y cuestionamientos a una sociedad de posiciones falsas y deshumanizadas, la poesía y el ejercicio periodístico de Geoffroy Rivas han sabido “sentir y expresar el dramatismo latente en la vida del pueblo salvadoreño”, sin llegar a caer en “la protesta cartel”. Una gran producción, imposible por lo mismo de ser reseñada en cortos espacios literarios. Como imposible es también una mención de su poesía, sin una muestra de su alto poema “Vida, pasión y muerte del anti-hombre” que, por su fina audacia, en su momento estremeció la conciencia popular y literaria del país. Poema extenso, este es para mí su mejor fragmento:

“… Vivíamos sobre una base falsa.
Cabalgando en el vértice de un asqueroso
mundo de mentiras,
trepados en andamios ilusorios,
fabricando castillos en el aire,
inflando vanas pompas de jabón,
desarticulando sueños.
Y mientras
otros amasaban con sangre nuestro pan,
otros tendían con manos dolorosas
nuestro asquerosos lecho engreído
y sudaban para nosotros la leche
que sus hijos no tuvieron nunca.
Ah, mi vida de antes sin mayor objeto
que cantar, cantar, cantar
como cualquier canario de solterona beata.
Ah, mis veinticinco años tirados a la calle.
Veinticinco años podridos que a nadie
le sirvieron de nada
Pobrecito poeta que era yo, burgués y bueno.
Espermatozoide de abogado con clientela,
oruga de terrateniente con grandes cafetales
y millares de esclavos,
embrión de gran señor violador de mengalas
y de morenas siervas campesinas…”

Con el tiempo, Roque Dalton hizo honor a este poema retomando uno de sus versos (”Pobrecito poeta que era yo…”), para el título de su novela collage, muy comentada por el contenido y la novedad de su estilo.  Y a propósito, para el recuerdo, una anécdota:

El gobierno de Julio Adalberto Rivera, aunque no fue ajeno del todo a los actos de represión como gobernante, sin duda sí lo fue menos que otros de su partido en posteriores gobiernos. En ese marco del riverato, las persecuciones seguían. Uno de los más perseguidos y capturado varias veces, era el reconocido poeta y líder universitario Roque Dalton. Por aprecio y reconocimiento a su arriesgada lucha, los estudiantes siempre nos manteníamos en alerta y solidarios, cada vez que Dalton era perseguido o estaba detenido en alguna cárcel del país. En junio de 1964, Roque estaba preso por señalamientos políticos contra el régimen. Los periódicos, como siempre y por cualquier razón, evitaban dar esas informaciones. “Tribuna Libre”, no.
-¿Tiene algo sobre la detención de Roque? -me preguntó el director Geoffroy Rivas, sin duda porque estaba seguro de que yo podía obtener más información, por mi condición de universitario.

-Lo último va en mi columna de esta tarde… -le contesté.

-Bien, bien…

En efecto, en mi columna periodística “Voz Universitaria” del 26 de junio, me refería así al caso Dalton:

“La Fiscalía de la Universidad, a cargo del Dr. José María Méndez, por acuerdo del Consejo Superior Universitario en su XXXIII sesión, presentará recurso de exhibición personal a favor del estudiante de Derecho Br. Roque Dalton García, conocido elemento de las letras nacionales, cuya libertad se encuentra restringida. Esperamos que esta intervención legal termine con la persecución al estudiante, poeta y escritor salvadoreño…”

Pedro Geoffrey Rivas, aquel intelectual director de “Tribuna Libre”, pronto vería  que el periódico llegaba al final, a causa del cierre definitivo. Falta de recursos de los propietarios, presiones políticas o problemas por la línea de denuncia del periódico, no lo sé. Nunca lo supe. Tribuna Libre desapareció. Recuerdo que al final, uno de sus últimos editoriales, fogoso y de denuncia, se titulaba “Ladran porque me sienten”, muestra de la pluma audaz y punzante de Pedro. Yo continuaría en el medio periodístico; Pedro, en su multifacético accionar intelectual, y ambos en nuestra relación de amistad. Con dedicatoria suya, conservo su libro “Los nietos del jaguar”, poesía de excelente finura estética e histórica. En el diario caminar le vi varias veces, siempre con su carácter fuerte a flor de piel y su eterno vozarrón, pero sincero y afable. Porque, hombre de apariencia fuerte, Pedro Geoffroy Rivas era todo cordialidad. Y. además, “uno de los poetas de más fuerte acento en Centroamérica”. (RAO).

22/12/13

Proyecto Arqueologico Cabezas de Jaguar



Hoy os invitamos a visitar la web del Proyecto Arqueológico Cabezas de Jaguar. Y aprovechamos para recomendaros el artículo publicado hace unas semanas en este mismo blog con el título de Los jaguares de Chalchuapa y la civilización maya.

Este interesante proyecto es un esfuerzo académico y cultural que busca visibilizar el legado de los pueblos originarios del occidente de El Salvador. Desde el año 2006 el proyecto ha registrado 50 monumentos de la tradición escultórica Cabeza de Jaguar en los actuales Departamentos de Santa Ana, Sonsonate y Ahuachapán.



En 2009, la Secretaría de Cultura de El Salvador autorizó el inicio del Proyecto Arqueológico Ataco, apoyado por el Museo de la Universidad de Pennsylvania. Dicho estudio se dedicó a la exploración arqueológica de los asentamientos humanos localizados en los alrededores de la ciudad moderna de Concepción de Ataco, resultando en el registro de dos grupos monumentales: El grupo Ataco-Cementerio del periodo Preclásico (300 ac.-250 dc) y el grupo Los Tablones del periodo Clásico Tardío (600 dc-900 dc). Actualmente el proyecto de investigaciones continúa gracias al Programa de Becas Posdoctorales de la Universidad Nacional Autónoma de México y al Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM.






17/11/13

Los jaguares de Chalchuapa y la civilización maya


Articulo de Federico Paredes Umaña (arqueólogo salvadoreño y Becario del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México) públicado en el diario El Faro el 15 de abril de 2013 

Los recientes hallazgos arqueológicos en Chalchuapa a cargo del Dr. Ito, el Lic. Shibata y el Lic. Alvarado aportan nuevos e interesantes datos al escaso conocimiento que tenemos sobre las sociedades prehispánicas que habitaron el occidente de El Salvador hace unos 23 siglos.

Los dos monumentos tallados en piedra reportados por dicho proyecto pertenecen a una tradición escultórica que llamaremos “Cabezas de Jaguar” y que según mis investigaciones se distribuye en los actuales departamentos de Ahuachapán, Sonsonate y Santa Ana.

 Desde el año 2006 que inicié mis investigaciones sobre monumentos esculpidos de la época prehispánica del sureste de Mesoamérica, he podido registrar 50 esculturas de dicha tradición. Estos monumentos y sus creadores son el tema central del presente escrito. Parte de esta información la he difundido ya en trabajos académicos, así como en foros profesionales de arqueología en El Salvador, Guatemala, México, Canadá y Estados Unidos y forman parte de mi tesis doctoral por la universidad de Pennsylvania (2012). Recientemente he puesto a disposición del público general el sitio web www.cabezasdejaguar.com.


Contribuciones al surgimiento de la civilización maya 

Sabemos que los antiguos pobladores de estas regiones crearon y usaron estos monumentos de piedra algunos cientos de años antes de la terrible erupción volcánica de Ilopango que se produjo entre los siglos IV y VI. Así lo demuestran los trabajos arqueológicos de Robert Sharer, realizados en Chalchuapa en los años 60´s. Mis propios trabajos al frente del Proyecto Arqueológico Ataco (2009-2011) demuestran que los primeros ejemplos de esta tradición están asociados al surgimiento de la civilización Maya en el sureste de Mesoamérica, y poco tienen que ver con el llamado horizonte Olmeca, por ser este mucho más antiguo (1200-400 AC). Mis investigaciones me permiten señalar que las cabezas de jaguar más antiguas reportadas a la fecha fueron talladas en el periodo Preclásico Tardío, es decir entre el 300 AC y el 250 DC. Sin embargo, la tradición bien puede ser mucho más longeva. De hecho los datos de mis investigaciones en Ataco señalan que hacia el año 1000 DC, tres de estos monumentos, originalmente tallados durante el periodo Preclásico fueron objeto de culto y veneración. A pesar de este dato bien documentado, la relación de las cabezas de jaguar con la arqueología de los grupos Nahuas en El Salvador es todavía difícil de establecer. Por lo antes expuesto, lo más adecuado es señalar que las cabezas de jaguar son una innovación local del sureste de Mesoamérica (actuales territorios del occidente de El Salvador) durante la gestación de la civilización Maya.

¿Que nos dicen los monumentos de piedra prehispánicos? 

Los monumentos en piedra nos hablan de la historia y los procesos sociales que ocurrieron en los territorios del actual occidente salvadoreño muchos siglos antes de que existiera la república. Nos hablan de sociedades que alcanzaron desarrollos sofisticados y comparables con otras regiones del planeta tierra en donde la vida social tomó formas organizadas. La arqueología del occidente de El Salvador nos permite conocer los restos materiales de grupos humanos con clases sociales muy bien diferenciadas hacia el año 200 AC. En esta época, el poder de los gobernantes era retratado en piedra y a estos retratos se sumaban anotaciones calendáricas, escritura jeroglífica y retratos de los mismos gobernantes ya sea de pie durante un rito público o sentados sobre tronos. Así lo demuestran las estelas talladas con retratos de gobernantes en diferentes sitios arqueológicos de Mesoamérica. Dos monumentos de estas características han sido localizados al este del Río Paz, uno en Chalchuapa y otro en Ataco. En el caso de las cabezas de jaguar, sostengo que dichos monumentos son testimonio de las prácticas mágico religiosas de las sociedades que las crearon y que estas fueron usadas para apuntalar el poder de los gobernantes. Esta conclusión se deriva de que las cabezas de jaguar se usaron en asociación a las estelas talladas con los retratos de gobernantes. Las estelas talladas representan el retrato de gobernantes, un cargo de carácter hereditario que se confiere a los líderes políticos de diversos núcleos poblacionales en el sureste mesoamericano en los albores de la civilización maya.


Los monumentos de la tradición cabeza de jaguar se usaron en grupos de tres. Así lo demuestran los hallazgos en Ataco, Ahuachapán y en Tapalshucut, Izalco. El Museo Nacional de Antropología en San Salvador resguarda 15 de estos monumentos, el resto se encuentra en propiedades municipales y en colecciones particulares. Las condiciones de conservación de estas piezas varía dependiendo de muchos factores, pero ese tema amerita un artículo por separado.

El peso de un nombre 

Estos monumentos fueron llamados "jaguares estilizados" a principios del siglo XX, particularmente en dos publicaciones de arqueólogos norteamericanos, uno en 1915 y otro en 1940, de estos escritos se desprende la asociación del jaguar con el estilo en cuestión. También hay que decir que durente aquellos años, muchos de los elementos zoomorfos del arte indígena de las Américas se interpretaban como felinos y particularmente como jaguares. El hecho histórico es que casi todas las referencias a estos monumentos en la literatura posterior fueron cimentando la idea de que se trataba de jaguares.


A pesar del peso del nombre, es necesario aclarar que este solo debe orientarnos para identificar el estilo como tal, y no debe pesar en la búsqueda del antiguo significado de los monumentos. También sugiero que las proporciones del rostro son semejantes al rostro humano, por lo tanto son representaciones zoo-antropomorfas que conjugan elementos de la anatomía humana con elementos de felinos, aves y reptiles entre otros. La posibilidad de que también incorporen atributos de mamíferos voladores, como lo han propuesto los investigadores japoneses resulta interesante.

El occidente de El Salvador y el sureste de Mesoamérica en el periodo Preclásico.

En la vertiente del Pacífico existen al menos 9 entidades políticas que cuentan con evidencia de estelas talladas durante el periodo Preclásico (400 AC-250 DC). Estas entidades son: Izapa, El Jobo, Takalik Abaj, Chocolá, El Baúl/Bilbao, Kaminaljuyú, El Portón, Chalchuapa y Ataco. Estos centros de gran importancia regional se pueden interpretar como ciudades estado, con influencia política sobre sus vecinos más pequeños y con niveles de autonomía y competencia entre ellos. En una escala más local, existen todavía muchas preguntas que formular y responder, por ejemplo una que atañe a la relación entre los gobernantes de Chalchuapa y los de Ataco. Si bien no tenemos suficientes elementos aun para contestar esta interrogante, podemos decir que ambos centros utilizaron estelas talladas y cabezas de jaguar como monumentos públicos. La naturaleza de sus relaciones políticas es un tema sumamente interesante, pero todavía difícil de conocer. Nuevas investigaciones dirigidas a esclarecer estos aspectos resultarían de gran utilidad.

Para referirme a lo relevante que es la arqueología del occidente salvadoreño en el estudio de las antiguas dinámicas regionales del sureste mesoamericano del periodo preclásico, he acuñado el término “zona nuclear de las cabezas de jaguar”. Con este calificativo me refiero a una región de unos 3000km2 localizada al este del Río Paz que incluye zonas costeras, montañas, volcanes y fértiles valles, y que se caracteriza por concentrar los hallazgos de monumentos de la tradición cabeza de jaguar en asociación con otros monumentos tallados en piedra, que son: a) Estelas Talladas b) Estelas Lisas y c) Barrigones.


A manera de cierre 

La zona nuclear de las cabeza de jaguar en el sureste de Mesoamérica es una propuesta original que permite la exploración de símbolos locales y dinámicas regionales como procesos complementarios en la formación de sociedades complejas tempranas. El estudio de varias tradiciones escultóricas es usado para iluminar la vida social durante el Preclásico Tardío (ca. 300 ac-250 dc). La zona nuclear está definida por la distribución geográfica de una tradición monumental identificada por Francis Richardson en su artículo de 1940: Escultura Monumental No Maya de América Central.

La tradición escultórica cabeza de Jaguar consiste en rostros estilizados tallados en bulto, distribuidos principalmente en el actual territorio del occidente salvadoreño. Dicha región abarca un área de aproximadamente 3000 km2 al este del Río Paz. A la luz de nuevas evidencias, se propone como una representación de actividades de índole mágico religioso, descritas por muchos autores como chamanismo. Los datos considerados muestran que se asocia con la centralización del poder político en un escenario regional de estados teocráticos o estados arcaicos emergentes. Mi investigación pone de relieve las estrategias de los gobernantes para apuntalar su poder y describe cómo la escultura monumental fue parte de dichas estrategias. Junto al surgimiento de las capitales regionales en el Sureste de Mesoamérica ocurre la institucionalización de los sistemas de creencias. La zona nuclear de las cabezas de jaguar representa la oportunidad para documentar procesos locales de evolución sociopolítica en el sureste mesoamericano durante los inicios de la civilización Maya.

1/10/12

Cutumay Camones

Cutumay Camones fue una de las mejores bandas musicales de finales del siglo XX de El Salvador, formada en 1982 en el contexto de la guerra civil con el objetivo declarado de recuperar las raíces culturales salvadoreñas y  proporcionar desde la música popular su apoyo y colaboración al movimiento de liberación nacional representado por el FMLN y así movilizar segmentos de las clases populares mediante la música de protesta.

Así, en mayo de 1982, Cutumay Camones con el impulso de la directiva del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de El Salvador, una de las organizaciones miembros del FMLN, se convirtieron en embajadores culturales del movimiento de liberación nacional. El nombre del grupo, de origen náhuatl, es un homenaje al centenar de personas que fallecieron en los bombardeos del ejército en este pequeño cantón de Santa Ana en el occidente de El Salvador, donde el FMLN inicio la ofensiva en enero de 1981
que también se llevó a cabo en  otras ciudades principales del país como Sonsonate, el Gran San Salvador, Santa Tecla, San Vicente, Usulután, San Miguel, y secundarias del país como Metapán, Chalatenango, Ciudad Arce, Sensuntepeque y Zacatecoluca.

El grupo originalmente tenía tres miembros: Eduardo (de nacionalidad holandesa), Gabino y Ricardo, y dos meses más tarde se unieron  Paco e Israel. En 1984, Lolo se había unido, y, finalmente, el grupo estaba formado por cinco miembros permanentes: Lolo, Paco, Ricardo, Eduardo y Teresa. Todos los miembros utilizaban seudónimos añadiendo el apellido Cutumay para garantizar su seguridad y a excepción de Eduardo, ninguno de sus miembros habian sido músicos antes de unirse y crear el grupo.


Cutumay Camones utilizaba ritmos tradicionales como la cumbia y la ranchera, y instrumentos como la marimba, acordeón y guitarrón. La música se tocaba en vivo en las zonas que estaban bajo el control popular (y en Santa Ana, San Salvador y San Miguel en 1988); a nivel nacional, se transmitía a través de las dos estaciones de radio rebeldes y se difundía clandestinamente por medio de cassettes y cancioneros en las organizaciones populares y revolucionarias. En toda su carrera grabaron 39 canciones. 


El primer trabajo discográfico de Cutumay, "Vamos ganando la paz", grabado en 1982, justifica la insurrección armada como la única estrategia que les quedaba para alcanzar la liberación nacional y la democratización política reflejando las exigencias ideológicas del momento. En el segundo álbum del grupo, "Por eso luchamos", los temas predominantes son el homenaje a los mártires que participaron en rebeliones armadas en el pasado y la difusión de las recientes conquistas territoriales, lo cual refleja la cambiante naturaleza de la lucha salvadoreña en 1983 y 1984. 

El tema predominante del tercer álbum, "Patria chiquita mia", es la paz: en 1987, la Organización de Estados Americanos actuaba como mediadora entre las facciones políticas enfrentadas de América Central y, de estas negociaciones por la paz, surgió el Plan de Paz de Arias Acuerdo Esquipulas II que permitió el regreso al país de los refugiados políticos salvadoreños. En este contexto, el grupo expresaba la necesidad de alcanzar una paz duradera en El Salvador basada en reformas políticas y económicas fundamentales. Con el fin de promocionar la rebelión armada, la mayoría de las canciones del último álbum de Cutumay, "Llegó la hora", se refieren a la integración del pueblo al FMLN y la preparación del levantamiento de 1989. 

En 1989, así como el ERP había organizado el conjunto musical en 1982, esta organización decidió ponerle fin al grupo cuando las exigencias militares cobraron más importancia que sus necesidades culturales y se disolvió oficialmente pasando sus miembros a realizar diferentes funciones tanto en el exterior como en el interior de El Salvador. 


Actualmente viven todos sus miembros menos Paco que fue asesinado en 1993 por la Policía Nacional Civil salvadoreña, y Eduardo que falleció de cáncer el año 2007.



Esta entrada es un extracto del interesante estudio " Cutumay Camones, la música popular en el movimiento de liberación nacional de El Salvador", obra de Paul Almeida y Rubén Urbizagástegui. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...