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7/8/23

Estiu literari salvadorenc a Barcelona (7): "Maletas perdidas" de Jacinta Escudos


Y hoy, cómo durante los meses de julio, agosto y septiembre, seguimos con algunas de las obras más interesantes de la literatura salvadoreña de este siglo XXI o de todos los tiempos. En esta entrada les ofrecemos "Maletas perdidas" de Jacinta Escudos.

La autora salvadoreña narra algunos de los viajes que por razones migratorias realizó por países o regiones de Centroamérica, especialmente Nicaragua o Costa Rica.

Más información sobre la obra en: https://www.alastorliterario.com/articulo/maletas-perdidas-avance/

Este proyecto recibe el apoyo de la Direcció de Serveis d'Acció Comunitària
de l'Ajuntament de Barcelona.

21/8/22

Este verano descubre la mejor literatura salvadoreña (8): "El desencanto " de Jacinta Escudos

Este verano os animamos a conocer algunas de las obras más interesantes de la literatura salvadoreña, comenzamos con "El desencanto " de Jacinta Escudos (más información en este enlace)

 

Si quereis conocer más autores y autoras salvadoreñas os recomendamos leer alguno de los 18 boletines culturales "Puesiesque..." editados por la Red de Literatura Salvadoreña de Barcelona o consultar el número 7 de la Revista Náhuat con el título "El Salvador: mujeres de letras"

Y recordar que muchas de estas obras se encuentran en la Sección de literatura salvadoreña Prudencia Ayala de la Biblioteca El Carmel- Juan Marsé de Barcelona.... buenas lecturas !!!

12/9/18

Crónica de un viaje de seguimiento (8): "Los sin pisto", editorial artesanal

  
Nueva crónica y nuevo aprendizaje... es el momento de presentar unos nuevos amigos y seguramente futuros compañeros de proyectos e ilusiones, la editorial artesanal Los sin pisto.

Una reflexión comuna del campo cultural del país centroamericano es que en El Salvador existe un vacío editorial. Que su “industria” la conforman unas pocas editoriales independientes que, con un presupuesto ajustado, intentan compensar las deficiencias de la editorial del estado o las grandes editoriales de capital internacional que no siempre se muestran atentas a los nuevos creadores (ni a los antiguos).  Sin embargo, a pesar de los esfuerzos existentes, gran parte de la literatura salvadoreña, en especial la narrativa, sigue invisibilizada y hasta relegada entre los salvadoreños.

Es esta situación la que llevó a Mauricio Orellana Suárez, Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo 2011, a fundar la editorial Los sin pisto.El sabado pudimos compartir un café y una interesante conversación con Mauricio...

Lo primero que uno descubre de Los sin pisto es el amor por la literatura y lo segundo como de necesario son los espacios para publicar. Y así con esos dos planteamientos básicos Mauricio se acaba de lanzar a crear una editorial "artesanal", libros hechos a mano, de uno en uno y con especial atención a los detalles. Cada título está fabricado con una impresora, papel reciclado, tinta, una guillotina, goma, grapas, cartón ecológico y una vieja computadora. 

Cada ejemplar se trabaja a mano, de uno en uno y bajo demanda. Este modo de producción hace de cada libro algo especial y único. Todos van acompañados de un número de elaboración, haciendo de estos títulos libros coleccionables. Pero la atención en los detalles no se limita a la elaboración del libro como objeto. Para Mauricio Orellana, el éxito de un libro no está en sus materiales sino en su contenido. Por lo tanto, la calidad literaria será la verdadera materia prima para Los sin pisto. Y el resultado es fantastico.


Autores y autoras de El Salvador se están sumando como Jacinto Escudos o Felipe A. García, ocupando un necesario espacio en la literatura salvadoreña del siglo XXI. Para comprar alguno de los ejemplares de la editorial, basta con escribir un correo electrónico a editexto@gmail.com, que lo edita y envia a domicilio (de momento en El Salvador).

Por nuestra parte desde Huacal ya estan en camino cinco títulos de la colección: Ciudad de Alado de Mauricio Orellana, Hard Rock de Felipe A. García, El Diablo sabe mi nombre de Jacinta Escudos,  La teta mala de Mauricio Orellana y Las mareas del mismo autor para enriquecer y engrosar los más de 300 títulos que conformaran la Xarxa de Literatura salvadorenya a Barcelona.

5/4/16

"El asesino melancólico" de Jacinta Escudos


Entre la selección de la mejores obras literarias del 2015 podemos encontrar "El asesino melancólico" de Jacinta Escudos editado por Alfaguara. Os dejamos con la crítica literaria de Élmer Menjívar.

La escritora salvadoreña Jacinta Escudos publicó en 2015 El asesino melancólico, bajo el sello de la Editorial Alfaguara. Se trata de un texto que se extiende por 95 páginas y que luce la categoría de novela. La primera tentación crítica es meterse a elucubrar sobre su género dada su extensión ¿novela corta? ¿cuento largo? ¿aún importa clasificar en estos géneros a la narrativa literaria? ¿por qué? ¿para qué? Dicho esto me apresuro a aclarar que para mí no existe tal cosa como la supremacía de géneros –en literatura tampoco– y que me parece ocioso buscar, por ejemplo, en qué consiste la superioridad de La región más transparente, una novela de Carlos Fuentes, sobre El perseguidor, un cuento de Julio Cortázar. La segunda tentación es sentenciar: es un cuento largo por su economía de texto, de personajes y de ambientes, y, sobre todo, por mantener la voz narrativa en un solo tono (¿melancólico?). La tercera tentación es pasar de largo el tema del tamaño y del género y entrar de una vez a comentar algunos valores narrativos de El asesino melancólico sin aludir taxativamente a su identidad textual. En esta última tentación me dejo caer.

Lo mejor de El asesino melancólico en tanto obra de narrativa literaria es el desarrollo de sus personajes, desde su presentación hasta su cumbre. Escudos escoge fórmulas puntuales para soltarnos a sus protagonista. Con 32 palabras Blake Sorrow se hace contundente: «El día en que Blake Sorrow cumplió 50 años, emprendió el único acto de valentía del que sería capaz en toda su vida: se admitió a sí mismo que era un fracasado». Con la coprotagonista, Rolanda Hester, el procedimiento es igual: directo y preciso. La diferencia, quizá sutil, es que a Sorrow lo presenta la voz del narrador (omnisciente), y Hester se presenta ella misma en la primera línea de diálogo de la narración.


Estas decisiones narrativas marcan el carácter y el ritmo del texto que va creciendo como un diálogo en el que la voz de la comunicación explícita la aporta ella, mientras que lo que sabemos de él nos lo cuenta el narrador. Ambos personajes son poderosos –quizá quiero decir memorables–, bastante clásicos –muy noir– que ubicados en un contexto referencial –una suerte no where– logran desarrollar una historia que se cierra –sin candados– en sí misma. El asesino melancólico se lee rápido –un viaje de ida a Guatemala en autobús– y con ganas porque contiene esos motores de lectura que no fallan: contiene intriga y suspenso, sexo y romance –it’s complicated–, episodios tremendamente empáticos –volví a comer sardinas con galletas saladas– y consigue un tono reflexivo que no aspira a dar lecciones de vida. A pesar de su brevedad, luce recursos ágilmente dosificados como el flashback, capítulos epistolares y poéticos que aportan esa extensión narrativa que no implica sumar más palabras que las necesarias.

6/4/14

"Costumbres pre-matrimoniales" de Jacinta Escudos

Hace pocos días os hablamos de la selección de Cuentos Centroamericanos de Poli Délano, entre los que se encuentra la obra de Jacinta Escudos (+info en su blog) que hoy os transcribimos. Jacinta Escudos es una escritora salvadoreña (1961) que ha cultivado los géneros de novela, cuento, poesía, crónica y ensayo. También tiene experiencia como actriz y pintora. Ha sido traducida al inglés, alemán y francés. En su carrera podemos destacar que ha sido escritora residente en la Heinrich Böll Haus, de Alemania y de la Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs, de Saint-Nazaire, Francia, ambas en el año 2000. Es ganadora del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo (2003), con su novela A-B-Sudario, publicada por Alfaguara, siendo la primera escritora salvadoreña que publica bajo ese prestigioso sello internacional.


"Costumbres pre-matrimoniales"

Entre Claudio y su amante hay una relación corta, de un par de meses, que transcurre sobre todo en los cafés y las pensiones, en los cines y los parques. Un amor de la calle, como piensa él mismo.

Pero pasado un tiempo, Claudio siente el deseo de llevar a la joven a su casa, porque el amor tiene diversas facetas y ésta es otra de ellas: confrontar al amante frente al núcleo familiar. Ubicar al ser amado entre las paredes de la cotidianidad. A veces el shock del contraste es tan fuerte, que el amor se rompe.

Por eso, para que Claudio pueda saber si aquella relación tiene perspectivas de convertirse en algo largo y serio, debe llevarla a casa. Debe ver cómo se mira en medio de los muebles, en el centro de todas las habitaciones. Debe presentarla ante su madre, una anciana pequeña, disminuída por la osteoporosis, arrugadísima y siempre vestida de negro, que apenas parece comprender lo que pasa a su alrededor.

Cómo puede un ser humano llegar a ese estado de indefensión en el que se encuentra su madre, Claudio lo ignora. Y le ruega todos los días a algún Dios invisible en el que cree, que no le ocurra lo mismo. Antes muerto, piensa, que ser un ridículo monigote vestido de negro a merced de la voluntad ajena.

 Claudio decide, pues, invitar a cenar a su nueva amante en casa, para que conozca a mamá. La chica se entusiasma pues cree que las cosas van en serio. Mientras se arregla para la cita, la muchacha deja volar la imaginación y hasta se sorprende visualizándose casada con Claudio. Éste jamás le ha hablado de matrimonio. Tampoco de su madre, a la que imagina alta y guapa, con el rostro similar al de su amado. La recibirá sonriente y serán buenas amigas, está segura.

Claudio la recoge, la lleva a la calle donde vive, hace girar la llave frente a la puerta de la casa 312. El pasillo interior es un poco oscuro y hay que encender una luz. La joven descubre que la casa es pequeña y apretada. Claudio llama a su madre a voces y la joven escucha el murmullo de una mujer que responde desde el fondo de una habitación a su izquierda.

Es la sala y allí está la vieja. La joven se desilusiona un poco. O mejor dicho, se desilusiona bastante. Teme que tendrá una aburrida velada y que apenas podrá conversar con su amante, pero trata de ser lo más encantadora posible.

Como la vieja no puede cocinar, Claudio compra comida empacada y la dispone en la loza de la casa. La chica le ayuda y se sientan los tres, casi sin hablar, a comer. La vieja insiste en que enciendan el radio.

-Hoy estamos de fiesta -dice-, no todos los días ceno con una chica tan linda como usted.

La muchacha ríe. Piensa que la vieja es llevadera y que podrá convivir con ella si fuera necesario que vivieran los tres juntos.

Después de comer, los tres se acomodan en el sofá de la sala a ver televisión. Claudio se sienta entre las dos mujeres y toma la mano de la chica. Ella espera que, en algún momento, él la invite a salir o que le haga una señal para despedirse, para indicarle que deben marcharse. Entonces, mientras él la lleve a casa, podrán tener unos minutos a solas y darse, por lo menos, un par de besos.

Pero las horas transcurren y Claudio no dice nada. Y ella, que es un poco tímida, tampoco quiere ser descortés e irse impetuosamente. En realidad, ella no quiere separarse del tipo, pero a él se le mira muy cómodo en el sofá, viendo televisión entre su madre y su amante.
 
A las 11, la vieja dice que es hora de acostarse. Los tres se levantan y la chica cree que al fin podrá salir de allí. Pero mientras la vieja camina hacia la habitación, Claudio la sigue y lleva a su amante tomada de la mano. La joven piensa que debe ayudarlo a arroparla o algo por el estilo y se deja conducir con toda tranquilidad.

La vieja se sienta en la cama, se quita los zapatos, y se acuesta sobre las sábanas, con el mismo vestido que lleva puesto. Entonces le explica a la joven:

-Claudio tiene la costumbre de acostarse a mi lado hasta que yo me quedo dormida. Supongo que no le molestará acompañarnos. La muchacha mira a Claudio, incrédula, y él comienza a desamarrarse los zapatos.

-Anda, quítate los zapatos, será rápido -le dice él, sonriente.

Ella, un poco turbada, obedece. Entonces, Claudio procede a acostarse, siempre en medio de las mujeres. A su derecha tiene a la madre y a su izquierda a su amante. Toma la mano de la madre y la mano de la amante y se las pone sobre el pecho. Los 3 están boca arriba. La vieja le pide a Claudio que le cuente algo, cualquier cosa, para que su voz la arrulle y la ayude a dormir.

La muchacha está fastidiada por completo y cambia de parecer: no, no podría vivir así su vida de casada.

De pronto, Claudio se voltea a verla y le susurra:

-Ya está dormida.

-¿Sí? Entonces vámonos. Pero él sonríe y le susurra en el oído:

-Hagamos el amor aquí.

-¿A dónde?

-Aquí, en la cama, con mamá dormida. Ella no se dará cuenta.

-¡Estás loco!

Pero mientras hablan, él toca, besa, muerde, y las resistencias de la muchacha se ven revueltas con el deseo, la vergüenza y la morbosidad de tener a la vieja al lado, profundamente dormida y vestida de negro, como un cadáver.

Al fin, con la ropa medio puesta, el hombre logra penetrarla y se aman con mucha más pasión de la que sienten cuando están completamente solos. Por momentos, la joven se preocupa de que los movimientos y los gemidos de ambos puedan despertar a la vieja, pero cada vez que la espía, la mira dormida, en la misma posición. Al final, los amantes también duermen.

Así los encuentra a los 3 el amanecer del día siguiente. Cuando la muchacha se despierta, Claudio aún duerme pero la vieja ya no se encuentra. La muchacha intenta despertarlo, pero Claudio gruñe y se da la vuelta. Ella se levanta y va hacia la cocina, donde encuentra a la vieja preparando el café.

-Buenos días señora.

-Buenos días niña. ¿Cómo durmió?

-Bien, muy bien. La vieja sonríe.

-Sí, todas dicen lo mismo. Claudio siempre trae a sus novias a comer y luego dormimos los 3 sobre la cama. Y yo los escucho mientras hacen el amor. Así me siento revivir, me hace recordar buenos y lejanos tiempos. O dígame, ¿acaso no me miro rejuvenecida esta mañana?

(Del libro "Cuentos Sucios" de Jacinta Escudos)

23/3/14

"Cuentos centroamericanos" de Poli Dénalo

Poli Dénalo es cuentista, cuentero y novelista chileno. En sus relatos las historias marginales y el retrato de lo cotidiano sirven para dar cuenta, a veces con humor y otras con un agudo realismo, de una realidad social más profunda. Su pasión por el género cuentístico lo ha llevado a antologar a una multitud de autores en México, en Centroamérica y en Chile. Hoy les queremos presentar una des su recopilaciones, Selección de Cuentos centroamericanos, cuentos de Sergio Ramírez, Arturo Arias, Roque Dalton, Beatríz Valdés, Francisco Alejandro Méndez, Rodrigo Rey-Rosa, Jacinta Escudos, Eduardo Bahr, Linda Barrón, Julio Escoto, Manlio Argueta, entre otros.

Así en esta obra "Centroamérica, cuya historia literaria se inicia con el portentoso Popol Vuh, libro sagrado de los quichés, ha producido en la época moderna muchos escritores sumamente poderosos de pluma. Baste recordar a Rubén Darío, Miguel Ángel Asturias, Carlos Luis Fallas o Salarrués. En la presente selección, Poli Délano (sin querer llamarla antología) se ha propuesto a presentar veintiún narradores de los seis países: Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Honduras y El Salvador, que conforman el pequeño espacio geográfico centroamericano, eligiéndolos entre aquellos que nacieron después de 1930 y que hoy tienen plena vigencia."

 
Más información sobre Poli Délano y su obra en:
- Memoria chilena. Biblioteca Nacional de Chile
- "El contrato", cuento de Poli Dénalo
- Entrevista a Poli Dénalo en referencia a su  obra “Por las calles del mundo”.


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